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24 septiembre 2006

Leche materna vs Leche de bote (formula) Parte 1

Ecologist (Abril 2006)
Autora: Pat Thomas
Nota de Traducción: En la presente traducción se utiliza sólo el género masculino para facilitar la lectura,
a sabiendas de que debería aparecer tanto el género masculino como el femenino .

TRÁGATE ESTA!
La especie humana ha practicado la lactancia durante aproximadamente quinientos mil años. Recién en los últimos 60 años comenzamos a proporcionarles a los/as lactantes el alimento altamente procesado y de conveniencia denominado 'fórmula infantil'. Las consecuencias son tremendas: el doble de riesgo de muerte en las primeras seis meses de vida, cinco veces el riesgo de gastroenteritis, el doble de riesgo de tener eccema y diabetes y hasta ocho veces el riesgo de padecer cáncer linfático. Teniendo en cuenta que los fabricantes de leche artificial del RU gastan cerca de £20 por lactante para promover este 'alimento chatarra infantil', en comparación con los míseros 14 peniques que el gobierno invierte por cada bebé para promover la lactancia, ¿es posible pensar en tendencia inversa? Pat Thomas devela un mundo en el que los rapaces fabricantes de leche artificial, los negligentes profesionales de la salud y el público general, ignorante e insensible, conspiran para que los/as lactantes dejen el pecho y se alimenten a base de biberón.

Todos los mamíferos producen leche para su cría, y los seres humanos han alimentado a los lactantes a base de leche materna durante al menos 400.000 años. Durante siglos, cuando una mujer no podía amamantar a su bebé, otra mujer lactante, denominada "nodriza", se ocupaba de hacerlo. Recién en los últimos 60 años hemos abandonado nuestros instintos mamíferos para adoptar la cultura de la alimentación con biberón que no sólo fomenta el que las madres alimenten a sus hijos con leches artificiales altamente procesadas desde el nacimiento sino que pretende hacerles creer que estos sucedáneos de la leche materna son tan buenos, sino mejores, que la leche materna.

La fabricación de las fórmulas infantiles nunca estuvo pensada para su amplio consumo como sucede en la actualidad. Fueron creadas hacia fines del siglo XIX como un modo de proveer el sustento necesario para alimentar a huérfanos y a niños abandonados que de otro modo hubieran muerto de hambre . En este limitado contexto, es decir cuando no existe ningún otro alimento disponible, la leche artificial permite salvar vidas.

Sin embargo, con el paso del tiempo, y a medida que el tema de la nutrición humana en general, y la nutrición infantil en particular, pasó a ser algo más 'científico', los sucedáneos de la leche artificial comenzaron a comercializarse entre el público general como una mejora tecnológica de la leche materna.

"Si se le preguntara a alguien '¿qué leche artificial debería usar?' o '¿qué producto es más parecido a la leche materna?', la respuesta sería 'nadie lo sabe' ya que no existe una única fuente objetiva acerca de este tipo de información", dice Mary Smale, que ha trabajado como consejera en lactancia materna para el National Childbirth Trust (NCT) durante 28 años. "Sólo los fabricantes conocen el contenido de sus productos y no informan nada al respecto. Publicitan ciertos ingredientes especiales 'saludables' como ser los oligosacáridos, los ácidos grasos de larga cadena o, hasta hace poco, el beta-caroteno, pero de hecho nunca informan cuáles son los ingredientes básicos o de dónde provienen."

"No existe alimento elaborado en forma más local, más sostenible o más ecológica que la propia leche de la madre, el único alimento que un lactante necesita durante los primeros seis meses de vida. Es un recurso naturalmente renovable que no requiere envase ni transporte, que no genera desperdicio y se obtiene sin costo alguno."




Para la creación de las leches artificiales, los científicos han utilizado y utilizan los conocidos componentes de la leche materna como punto de referencia. Pero hasta el momento no existe una 'fórmula' para la fórmula. De hecho, el proceso de fabricación de las fórmulas infantiles ha sido, desde el comienzo, un proceso de ensayo y error.

Con toda razón, los fabricantes pueden colocar lo que les plazca en su fórmula. De hecho, la receta para un producto puede variar de un lote a otro, de acuerdo con el precio y la disponibilidad de los ingredientes. Si bien creemos que la fórmula está fuertemente regulada, no es necesario para los fabricantes mostrar transparencia: por ejemplo, no deben presentar registro alguno de los componentes específicos de ningún lote o ninguna marca ante ninguna autoridad.

La mayoría de las fórmula comerciales se elaboran a base de leche de vaca. Pero antes de que un lactante pueda beber leche de vaca en la forma de fórmula infantil, ésta es sometida a un exhaustivo proceso de modificación. Es preciso reducir el contenido de proteínas y minerales e incrementar el contenido de carbohidratos, con el usual agregado de azúcar. La grasa de la leche, que el cuerpo humano absorbe con cierta dificultad, en especial en el caso de un sistema digestivo inmaduro, se elimina y reemplaza por grasas vegetales, animales o minerales.

Luego se agregan vitaminas y elementos traza, pero no siempre en su forma más fácil de digerir. (Esto significa que las afirmaciones de que la fórmula es 'nutricionalmente completa' son verdaderas, pero sólo en el sentido en que se ha añadido un exhaustivo complemento de vitaminas y minerales a un producto inferior desde el punto de vista nutricional.)

A muchas fórmulas también se las endulza en grandes proporciones. Si bien la mayoría de las fórmulas infantiles no contienen azúcar en la forma de sucrosa, contienen elevados niveles de otros tipos de azúcar como la lactosa (azúcar de la leche), fructosa (azúcar propio de las frutas), glucosa (también conocida como dextrosa, un azúcar simple que se encuentra en los vegetales) y maltodextrosa (azúcar de malta). A causa de los vacíos legales, este tipo de fórmulas se promociona simplemente como "libre de sucrosa".

Algunas fórmulas contienen contaminantes introducidos sin intencionalidad durante el proceso de fabricación. Algunos contienen trazas de soja y maíz elaborados por ingeniería genética.

En las fórmulas comerciales se ha detectado la presencia de la bacteria Salmonella y de aflatoxinas – potentes agentes tóxicos, carcinógenos, mutagénicos, inmunosupresores producidos por especies del hongo Aspergillus – al igual que la bacteria Enterobacter sakazakii, un devastador patógeno que se origina en los alimentos y que puede causar sepsis (devastadora infección bacteriana en el torrente sanguíneo), meningitis (inflamación de las membranas que recubren el cerebro y enterocolitis necrotizante (infección e inflamación grave del intestino delgado y del colon) en recién nacidos.

Los envases de las fórmulas infantiles habitualmente se encuentran contaminados con partículas de vidrio o fragmentos de metal como así también ciertos químicos industriales como el ftalato y el bisfenol A (ambos carcinógenos) y, más recientemente, la presencia del componente isopropil tioxantona (ITX; otro carcinógeno sospechado).

Las fórmulas infantiles también pueden contener excesivos niveles de metales tóxicos o pesados, incluyendo aluminio, manganeso, cadmio y plomo.

Las fórmulas a base de soja generan especial preocupación debido al contenido de elevadísimos niveles de estrógenos de origen vegetal (fitoestrógenos). De hecho, las concentraciones de fitoestrógenos detectados en la sangre de los lactantes alimentados con fórmula a base de soja pueden ser 13.000 a 22.000 veces mayores que las concentraciones de estrógenos naturales. Los estrógenos, si se encuentran en dosis superiores a las que normalmente se encuentran en el organismo, son carcinógenos.

Matando a los lactantes
Durante años, se creía que los riesgos de enfermedad y de muerte como consecuencia de la alimentación con biberón estaba asociada exclusivamente a los lactantes de los países en vías en desarrollo, donde el agua potable necesaria para la preparación de la fórmula a veces escasea y donde las madres que sufren la pobreza pueden verse obligadas a diluir la fórmula para hacerla durar, poniendo en riesgo al niño de enfermarse por enfermedades producidas por el agua como ser la diarrea y el cólera como así también la malnutrición. Pero datos recientes obtenidos de occidente señalan claramente que los lactantes de sociedades de gran poder adquisitivo también se enferman y mueren como consecuencia de la introducción temprana de los alimentos artificiales infantiles. Dado que no es completa desde el punto de vista nutricional, no contiene las propiedades de inmunidad conferidas por la leche materna y porque la consumen los bebés en desarrollo con grandes y cambiantes necesidades nutricionales que no logran cubrir, los efectos para la salud de succionar fórmula día tras día pueden ser devastadores tanto en el corto como en el largo plazo.

LECHE MATERNA vs FÓRMULA: NO HAY COMPETENCIA
La leche materna es un alimento 'vivo' que contiene células vivas, hormonas, enzimas activas, anticuerpos y al menos otros 400 componentes únicos. Es una substancia dinámica, cuya composición cambia desde el comienzo de una toma hasta el fin de la misma, según la edad y las necesidades del bebé. Dado que también proporciona inmunidad activa, cada vez que el lactante es amamantado también recibe protección contra posibles enfermedades.

A diferencia de esta substancia milagrosa, la leche artificial comercializada como fórmula infantil es apenas superior que un alimento chatarra. Y es además un alimento elaborado que a los humanos se los impulsa a consumir exclusivamente por determinada cantidad de meses, aún cuando es sabido que no es posible mantenerse saludable y crecer con un régimen sostenido a base de alimentos procesados.

LECHE MATERNA
FÓRMULA
COMENTARIOS

GRASAS

Rica en ácidos omega 3 favorecedores del desarrollo cerebral como el DHA y el AA. Se ajusta en forma automática a las necesidades del lactante; los niveles disminuyen a medida que el lactante crece. Rica en colesterol; absorbido prácticamente por completo.
Contiene la enzima lipasa que ayuda a digerir las grasas



Sin DHA
No se ajusta a las necesidades del lactante
Sin colesterol
No se absorbe por completo
Sin lipasa


Los nutrientes más importantes de la leche materna; la ausencia de colesterol y
DHA favorece la aparición de cardiopatías y enfermedades del SNC en la adultez. La grasa restante y sin absorber genera olor desagradable en la materia fecal de los lactantes alimentados a base de fórmula



PROTEINA

Suero suave y fácilmente digerible. Se absorbe en forma más completa; en mayor proporción en la leche de las madres de prematuros. Lactoferrina para la salud intestinal. Lisozima, un agente antimicrobiano. Rica en componentes proteicos favorecedores del desarrollo cerebral y corporal. Rica en factores de crecimiento. Contiene proteínas que inducen el sueño


Cuajadas de caseína más difíciles de digerir
Absorción incompleto, más desecho para los riñones
Escasa cantidad de lactoferrina o ausencia de ella
Sin lisozima. Carencia o baja cantidad de proteínas favorecedoras del desarrollo cerebral o corporal
Carente de factores de crecimiento
Contiene escasa cantidad de proteínas que inducen el sueño



Los lactantes no son alérgicos a las proteínas de la leche humana



CARBOHIDRATOS

Rica en oligosacáridos, los cuales promueven la salud intestinal


Sin lactosa en algunas fórmulas
Carencia de oligosacáridos



La lactosa es importante para el desarrollo cerebral



REFUERZO INMUNITARIO

Millones de glóbulos blancos vivos en cada toma
Rica en inmunoglobulinas


Ausencia de glóbulos blancos o células de otro tipo.
Sin beneficio inmunológico


La lactancia materna proporciona una protección activa y dinámica contra infecciones de toda especie
Puede ser utilizada para aliviar una serie de problemas de salud externos como ser la dermatitis del pañal y la conjuntivitis



VITAMINAS & MINERALES

Mejor absorción
El hierro se absorbe en un 50–75 por ciento
Contiene más selenio (un antioxidante)



Difícil absorción
El hierro se absorbe en un 5–10 por ciento
Contiene menor cantidad de selenio (un antioxidante)



Los nutrientes en la fórmula no son de fácil absorción.
Para compensar, se agregan más cantidad de nutrientes a la fórmula, lo que la torna más difícil de digerir



ENZIMAS & HORMONAS

Rica en enzimas digestivas como la lipasa y la amilasa. Rica en una serie de hormonas como la tiroides, prolactina y oxitocina. El sabor varía según la dieta de la madre, lo cual favorece la adaptación del niño al régimen alimentario propio de su cultura


En el procesamiento se eliminan las enzimas digestivas, las cuales no son humanas para empezar Siempre tiene el mismo sabor


Las enzimas digestivas favorecen la salud intestinal; las hormonas contribuyen al equilibrio bioquímico y al bienestar del lactante



COSTO

Alrededor de £350/año en alimentos extra para la madre con un régimen alimentario inadecuado en su origen


Alrededor de £650/ año. Hasta £1300/año en el caso de las fórmulas hipoalergénicas. Costo por biberones y otros enseres. Pérdida de ingreso económico cuando madres y padres deben permanecer en el hogar junto al niño enfermo


En el RU, el Servicio Nacional de Salud (NHS) gasta £35 millones al año solamente en el tratamiento de la gastroenteritis en lactantes alimentados con biberón. En los EE.UU., las compañías aseguradoras gastan $3.600 millones en tratar enfermedades padecidas por los lactantes alimentados con biberón

1 comentario :

Anónimo dijo...

No es necesario(a)lo de incluir los generos, al hablar de seres humanos(as) se sobreentiende que nos referimos a TODOS (hombres y mujeres, ya basta de preocuparnos por tonterias intrasendentes que opacan o distraen de las cosas verdaderamente importantes como es toda esta maravillosa información sobre lactancia materna...Felicitaciones!!!

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