Soy IBCLC, puedes comprar una consulta de lactancia por SKYPE, previa cita, dura una hora

tipos de servicio

23 febrero 2007

La leche que nos dieron

La leche que nos dieron

Guiomar Melgar

Desde la Grecia Antigua se ha dicho eso de que “Somos lo que comemos”. Lo que a veces nos cuesta más entender es que nuestros bebés también son lo que comen y, en caso de ser amamantados, lo que comen sus madres.
Sabemos muy poco todavía sobre la leche materna. Pero a estas alturas ya hay algunas cosas bastante claras: La leche materna es muy superior en cualidades a cualquier fórmula infantil; Posee sustancias que protegen a los bebés contra infecciones, contra la obesidad y contra la aparición de muchas alergias alimentarias.
La leche humana y la de vaca son muy diferentes. Si hablamos de proteínas la leche humana “sólo” tiene 1.4 g/l mientras que la de vaca tiene 3.5 g/l. Esta superioridad proteica hizo que hace muchos años se considerara superior a la leche de vaca para alimentar bebés; hoy sabemos que la leche humana tiene la cantidad justa de proteínas que necesita un bebé humano (porque nuestros hijos no son terneros). Pero ahí no terminan las diferencias. Las proteínas de vaca son ricas en caseína (casi un 80%) mientras que la de mujer tiene menos de un 30% de caseínas. El resto son globulinas y albúminas de composición muy diferente a la de vaca, por cierto. Pero ahí no terminan las diferencias. Sabemos que las caseínas humanas no son iguales a las de vaca, como tampoco son iguales las lactoalbúminas y lactoglobulinas de ambas especies.
La lactosa tampoco es igual. La leche materna contiene cerca de 7 g/l mientras que la de vaca rara vez llega a los 4g/l. Pero estructuralmente también es diferente, en la vaca predomina la Beta Lactosa mientras que en la mujer hay más alfa lactosa.
La grasa tampoco es igual a la de vaca y menos a la de las fórmulas infantiles que tiene grasa vegetal en su composición.
Y así podíamos seguir durante páginas y páginas.
La leche materna varía de mujer a mujer, según el día, según la hora, según la edad del bebé, según la raza de la madre, según su dieta, etc. Es decir, es un alimento “gourmet” específico para nuestro hijo en el momento justo que lo necesita.
Los fabricantes de fórmulas infantiles llevan casi 100 años esforzándose en imitar nuestra leche, pero todavía (gracias a Dios) les falta mucho en ese camino. Tendrían que sacar una fórmula infantil específica para cada mujer, variando su composición tetada tras tetada para comenzar a acercarse y aunque pudieran lograr un producto nutricionalmente tan perfecto como la leche materna, no podrían otorgar todos los beneficios emocionales que la lactancia suponen tanto para el bebé como para la madre.
No son nuevos los estudios científicos que reportan menos infecciones en bebés alimentados a seno materno que en aquellos alimentados con fórmulas infantiles como tampoco es nueva la protección que confiere la leche materna contra alergias e intolerancias alimenticias.
La leche materna protege a los lactantes de las reacciones adversas a los alimentos por tres vías: a) minimizando el tamaño de la dosis de proteína extraña ingerida (no se toma leche de vaca con proteína extraña a edades tempranas); b) induciendo una maduración temprana de la barrera natural de la mucosa contra proteínas extrañas (se enseña al organismo del bebé a “protegerse” de las proteínas que no conoce; c) aportando protección pasiva a través de la inmunoglobulina IgA secretora en la leche contra proteínas extraña.
Hay estudios que demuestran que la mayoría de los bebés alimentados con fórmulas lácteas reaccionan a proteínas extrañas. La alimentación prolongada a seno materno, tiene un efecto protector contra las alergias. Por ejemplo, los niños con eccema o atopía familiar que son alimentados con leche materna al menos seis meses presentan una incidencia menor de esta enfermedad que los alimentados con fórmulas infantiles.
Si la lactancia materna siempre es buena, en el caso de un recién nacido con antecedentes de alergia, es lo mejor que se le puede dar, sin duda alguna.
Estudios muy recientes hablan, por ejemplo, de que en bebés alimentados exclusivamente a seno materno se puede introducir el gluten desde que comienza la ablactación a los seis meses mientras que para los bebés de fórmula se recomienda esperar a los ocho meses.
Algunos investigadores sugieren que el bebé se acostumbra a la dieta familiar desde el mismo embarazo de la madre y posteriormente desde el pecho materno, Eso haría, por ejemplo, que la intolerancia a la lactosa sea más frecuente en China y en América Latina (donde no se consumen lácteos) que en Europa.
Las mujeres que consumen mucha leche y derivados pasan a través de la leche los antígenos lácteos. En algunos niños muy sensibles esto puede derivar en problemas como alergias, cólicos, gases y reflujo gastroesofágico y algunas veces un simple cambio en la dieta de la madre repercute positivamente en el bienestar del bebé. Esto lo saben bien las asesoras en lactancia que cuando escuchan a una madre quejarse de que su bebé amantado tiene muchos gases, cólicos o está inquieto a ciertas horas le recomiendan consumir una dieta baja en ciertas sustancias alergénicas (normalmente leche y cítricos pero en otras ocasiones huevo, soya o pescado) y las madres que la realizan suelen ven como sus hijos mejoran en un par de semanas.
Ahora bien, ¿se imaginan si el niño en vez de pecho toma fórmula infantil?
Las fórmulas infantiles se hacen con leche de vaca (unas pocas con leche de cabra) a la que se añade más lactosa, se le quitan caseínas y se le añaden albúminas y globulinas de vaca para acercar la composición a la de de mujer. En vez de grasa de vaca se le añaden aceites de origen vegetal (sobre todo de coco) y así sucesivamente. Al final de mucho mezclar y remezclar, quitar, poner y cambiar se obtiene un polvo que una vez mezclado con agua se parece a la leche humana, pero no es lo mismo porque su base sigue siendo bovina.
No es lo mismo, ni es igual ni parecido porque nuestra leche tiene unas proteínas distintas a las de vaca, una lactosa distinta a la de vaca y una grasa distinta a la vegetal (porque no somos ni vacas ni plantas) y además como ha sido sometida a bastantes tratamientos tecnológicos no tiene las propiedades inmunes de la leche materna. Y entonces el bebé que llega al mundo inmaduro enfrenta su sistema digestivo a un alimento preparado para un ternero de 100 kg y no para un niño de 3.5 kg, que no tiene las sustancias protectoras de la leche de su madre y claro, le sienta mal. Ese niño tiene que tomar además, más antibióticos, más mucolíticos, más expectorantes, más antihistamínicos,… que un niño alimentado a seno materno para lo que su organismo tampoco está preparado.
Los bebés no fueron diseñados para digerir esa sustancia extraña llamada fórmula infantil pensada para alimentar a los terneros por muy mezclado y remezclado que esté para que lo pueda digerir. Y entones surgen muchos problemas de cólicos, gases, reflujos, intolerancia a la lactosa y alergia a la proteína de vaca. Eso sin contar con las innumerables infecciones respiratorias que presenta un niño de biberón que se hubiera ahorrado de ser amamantado.
Esto no quiere decir que no haya niños amamantados que no tengan alergias, pero sí que hay menos que las tienen y que son menos graves.
En resumen y como dice la OMS: “La lactancia materna puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad e incluso la muerte prematura de un niño”.

6 comentarios :

luz maria dijo...

Tienes toda la razon, mi hijo tiene alergia a la proteina de la leche de vaca y como lo estoy amamantando aun, yo no consumo nada con leche y nunca me habia sentido tan bien. No podemos comparar los cuatro estomagos que tiene una vaca, con el unico y pequeno que tenemos nosotros.
Luz Maria, Chile

Anónimo dijo...

Creo que la lactancia materna es lo mejor para el bebé y considero que si quieren promoverla hablen de sus virtudes en vez de satanizar las fórmulas, habemos madres que NO PODEMOS darle leche humana a nuestros hijos y hablar esas cosas hacen que muchas de ellas se sientan mal, peor de lo que ya las hace sentir la sociedad, ese no es mi caso, yo me siento bien sé que le estoy dando a mi bebé lo mejor que pude al no poder darle leche materna, es una bebé sana, nada de las infecciones que mencionas, nada de mocos, nada de expectorantes, nada de eso, eso se llama satanizar, los niños que toman leche materna TAMBIÉN se enferman, tienen mocos, gripes, etc, toman expectorantes, antigripales, de hecho la mayoría de los niños alimentados con teta que conozco se ha enfermado a diferencia de mi hija, que no se ha enfermedado, ni una gripe, ni una fiebre. En mi país hay un dicho que dice "para hablar y comer pescado hay que tener mucho cuidado" creo que por querer hacer un bien hacen un mal, o que? ¿será mejor que el bebé se muera a darle una fórmula? Se están pasando...

Anónimo dijo...

Creo que mi comentario no será aprobado, jajaja

Anónimo dijo...

HOLA buenas noches, quisiera compartir mihistoria con ustedes. Tengo una nena d 8 años y tengo un bebé de un mes. A mi primer hija la amamanté un año, mi segundo hijo tomo leche materna solo 2 semanas, por qué?. La primera razón fue que al dar a luz y el bebé tener excesivo peso y antecedentes diabéticos, me lo retiraron para estudiar su glucosa y comprobar que todo estuviera bien, por esta razon mi bebe no quizo comer, no me lo dejaron ni un minuto, solo le di un beso y se lo llevaron a cunero,al dia siguiente me dejaron verlo por la mañana pero debido a que no queria comer (supongo q fue por que me lo quitaron y no aceptaba el alimento que las enfermeras le dieron)al niño le bajo la glucosa y se tuvo que quedar un dia mas, y onuevamente no pude amamantarlo. el tercer dia al visitarlo pedí que me dejaran darle de comer yo!! y le costo mucho despertar, pero por fin tomo leche materna y asi fue que su glucosa se estabilizo en la sig visita y lo dieron de alta. Ya en casa lo alimente, pero a los pocos dias ya estaba muy lastimada y mi pezon sangraba mucho y yo con tanto miedo al dolor que ya no queria darle pecho, ademas q mi hija la mas grandesita estaba muy lloroncita y el bebe demandaba casi todo mi tiempo para comer y yo sentia culpa de no poder estar con mi hija, tal vez comenzaba con depresion y o lo note. Drje de alimentar al bebe del seno izquierdo y no me extraia la leche, asi q se congestiono mi pecho y a los ocho dias tve q ser internada x una mastitis y mi bebe se queso en casa. Lo alimentaron esos 2 dias con formula y cuando regrese ya no queria prenderse bien del pecho por q no salia la cantidad q sale del biberon, eso creo. para mi fue mas comodo por q pense q asi ya le datia cada 3 horas y tendria tiempo con mi hija y ya no me sintiria mal, pero las cosas empeoraron, comenze a sentirme mas mal, muy mal hasta ahora me siento tan mal por no amamantar a mi bebe, tengo tanto sentimiento de cula por no hacerlo, aun me sigo pegando al bebe pero es solo un poco por que de tantos dia que no le di, la leche disminuyo tanto y antes llenaba dos biberones en una extraccion y ahora solo me salen gotitas, me gustaria que me pudoeran decir si puedo volver a generar leche, la suficiente para mi bebe, para su edad por que me lo pego pero como tengo poca leche el llora y llora y me presiona con su encia, mejala y entonces para no dejarlo con hambre le vuelvo a dar formula, por favor alguien que me pueda ayudar??

cozybebe dijo...

Hola, que historia tan dificil la de tu inicio de lactancia. Te sugiero contactar con la liga de la leche en www.llli.org y llamar a una lider que te puede asesorar de la mejor manera de recuperar tu lactancia. Te dejo información de como se puede hacer http://cozybebe.blogspot.mx/2011/09/relactacion-induccion-la-lactancia.html

Anónimo dijo...

hola no me sale mucha leche pero la poca se la doy en biberon porque no me agarro pecho mi bb es el mismo veneficio de mi leche con haberle dado directo el pecho

¡Carga a tu bebé!