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18 enero 2008

La cama familiar

La Cama Familiar (o Dormir con los hijos):
una perspectiva diferente para abordar el tema del sueño y la crianza infantil.
“¡Mi hijo se cayó de la cuna y se golpeó fuertemente la cabeza!” comentó muy asustada Sofía1. Sus amigas trataron de consolarla diciéndole que otros niños también se habían caído de la cuna y que era común que a cierta edad los pequeños incurrieran en ese tipo de accidentes… pero ella guardaba sentimiento de culpa porque su hijo, de casi dos años, había estado llorando con intensidad pocos minutos antes, solo, en su habitación, mientras su madre contaba los minutos para poder ir a “visitarlo”, y sin tocarlo ni cargarlo, dejarlo solo nuevamente, para que “aprendiera a dormirse solo”.
Pero lo que a Sofía más le consternaba era que unos días antes una amiguita del su hijo también había caído de su cuna cuando sus padres intentaban poner en práctica el mismo método para enseñar hábitos de sueño en su hija… solo que el desenlace fue fatal.
Había llegado a sus manos el libro2 que propone un método para enseñar a dormir a los hijos que consiste en dejar solo al niño en su habitación y aunque llore y se resista “es necesario -según el autor- no caer en la tentación de cargarlo o sacarlo de la cuna y llevarlo a la cama conyugal”. Hay contar el tiempo entre visita y visita de los padres, hasta que el niño caiga rendido de cansancio o de sueño, y se habitúe a dormir por si mismo.
Fernanda, amiga de Sofía y mamá de Laurita de año y medio, también había aplicado el mismo método y aunque su experiencia había sido buena, también se sentía culpable porque una noche la dejó llorar sola en su habitación y a al día siguiente se dio cuenta que la niña había sido mordida por un insecto.
En opinión de muchos padres, abuelos, psicólogos, pediatras y pedagogos los niños deben dormir en su propia habitación por salud mental. También se dice que los niños que duermen con sus padres corren el riesgo de ser dependientes e inseguros, o de sufrir trastornos emocionales.
Muchos padres desean recuperar “espacio conyugal” a las pocas semanas de que nacen sus hijos y esa es la razón que los motivan a dormir separados. Algunos dejan llorar a sus hijos porque dicen que es la mejor forma de hacerlos “fuertes, independientes y tolerantes a la frustración”.
Otras voces opinan que el impedir a los hijos dormir con ellos es cuestión de “límites”: si permites entrar a tu hijo a la cama conyugal estás aprobando que se pasen los límites saludables entre padres e hijos y así sucederá en otros aspectos.
Así como para Sofía y Fernanda, para la gran mayoría de los padres y profesionales no hay otra opción saludable: los hijos deben dormir en su propio espacio, diferente del de los padres, no se cuestiona, hay que hacerlo cueste lo que cueste.
Y aunque durante años estás prácticas han sido la forma tradicionalmente adecuada y funcional para muchas familias (sin aparentes consecuencias negativas), pero yo me cuestionaba, a raíz de los casos sucedidos, ¿qué tan perjudicial podría ser dormir con los niños pequeños? y más aún, me cuestionaba si habría algún estudio científico que sostuviera los beneficios de dormir padres e hijos en la misma habitación.
Así que intenté asomarme a ver el “otro lado de la moneda” y lo que encontré me pareció muy interesante.

Contrastando costumbres de otras culturas del mundo
La primera sorpresa que me llevé fue que este estilo pedagógico es casi exclusivo de los países “occidentales”: Estados Unidos y Europa. Y aunque se han ido extendiendo gradualmente a otros lugares como México, no son lo más común en el resto del mundo.

Norteamericanos vs. Mayas y Gusii
Commons y Miller3 comparan dos prácticas pedagógicas: los padres norteamericanos que tiene como fundamento “crear niños independientes emocionalmente y aprendan a resolver sus problemas individualmente” y entonces…
Dejan llorar al niño y no atienden inmediatamente su llanto.
Son tolerantes al llanto y a la separación de los niños desde los primeros días de nacidos. Los dejan fácilmente encargados con personas no familiares o bien que no residen en el mismo domicilio que el bebé.
Dejan a los niños dormir solos en su habitación.
Y aunque el contacto visual y verbal con los bebés es muy alto, no así el contacto físico, que tiene muy bajo índice de práctica entre las madres norteamericanas.

En contraste los padres Mayas de México y los Gusii de Kenya:
Atienden inmediatamente al llanto del bebé, lo consuelan y los calman.
No toleran el llanto. Las separaciones entre bebé- madre son poco frecuentes y los llevan consigo cargando a donde vayan.
Comparten el mismo dormitorio.
El contacto verbal es bajo pero el contacto físico es muy alto.

Otras culturas
En Japón los niños duermen durante varios años con sus padres en la misma habitación en colchonetas o Tatami sobre el suelo.
En Suecia aun prevalece la práctica de compartir el lecho con los hijos. Dadas las bajas temperaturas y largas noches las familias a buscan la supervivencia de los pequeños durmiendo con ellos para prodigarles calor.

El Colecho: Una práctica que está ganando terreno.
Gran cantidad de padres han decidido adoptar este “nuevo” estilo de los mayas y gusii y han aplicado la costumbre japonesa de la “Family Bed” o “Cama Familiar” para poner en práctica el Colecho (de compartir el lecho) en castellano y Bed Sharing o Co-sleeping en inglés.
Estas prácticas pedagógicas están teniendo gran aceptación entre norteamericanos y europeos ya que promueven “lazos fuertes y emocionalmente sanos entre los niños y sus padres…estas prácticas nutren y llenan las necesidades de confianza, empatía y afecto de un niño, promoviendo relaciones saludables y duraderas”, dice la Attachment Parenting Internacional (API)4

Los beneficios del colecho
Según la API las ventajas de estas prácticas, basadas en estudios científicos son:
Prevenir el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante evitando que el bebé entre en estados de sueño profundos.
La respiración de los padres puede ayudar al bebé a “recordar respirar”
Padres e hijos duermen mejor porque ante la proximidad con su madre, los bebés no tienen que despertar completamente y llorar para obtener respuesta.
Como resultado las madres han tenido evaluaciones positivas de sus experiencias nocturnas por que duermen mejor y se despiertan menos.
Se incrementa la lactancia materna. Las madres que practican colecho amamantan en promedio el doble que las que no lo practican.
El acto de succionar que se da durante la noche incrementa el flujo de oxígeno en el bebé lo cual beneficia su crecimiento y las funciones inmunológicas.
Los bebés están más atendidos y protegidos dada la proximidad.
Las madres que practican colecho mostraron cinco veces más comportamientos protectores que las madres que duermen sin sus hijos y además desarrollaron un incremento en la sensibilidad a la presencia del bebé en cama.
Beneficios a largo plazo5
Autoestima Alta: Los niños que durmieron con sus padres desde el nacimiento hasta los cinco años mostraron un nivel de autoestima más alto y menos sentimientos de culpa y ansiedad que los que no lo hicieron. Las niñas que durmieron con sus padres mostraron menos incomodidad con el contacto físico y el afecto en su vida adulta.
El compartir cama con los hijos parece promover la confianza, la autoestima y la intimidad, posiblemente reflejando una actitud de aceptación paterna.
Comportamientos positivos: Los niños que practicaron el colecho recibieron mejores evaluaciones de sus maestros que aquellos que durmieron en solitario.
Un estudio de Inglaterra mostró que los niños que nunca durmieron con sus padres experimentaban mayor dificultad para controlarse, menos felicidad y un gran numero de berrinches, y más miedos que aquellos que durmieron en la cama familiar.
Incremento de satisfacción con la vida: En un largo estudio trans-cultural en cinco diferentes grupos en Estados Unidos, encontraron que los que practicaban el colecho en general exhibían sentimientos de mayor satisfacción con su vida.

Instituciones y Estudios que respaldan el Colecho.
Algunas instituciones también motivan a los padres a dormir con sus hijos:
UNICEF
UNICEF junto con la Foundation of the Study of Infant Death publicaron un folleto titulado: Sharing a Bed with Your Baby6 que además de presentarlos beneficios de dormir con el bebé como una lactancia materna más duradera; exponen las precauciones que se deben tomar para prevenir la Muerte Súbita como evitar el alcohol, drogas o somníferos. Y recomendaciones como: tener colchones firmes y evitar exceso de cobertores que puedan sofocar al bebé, entre otras más.
Universidad de Harvard
En la gaceta de abril de 1998, se publicó Children Need Touching and Attention7 un artículo basado en la experiencia científica de investigadores del Medical School's Department of Psychiatry, quienes afirman que el “dejar llorar a un bebé puede tener implicaciones a largo plazo, dado que el sufrimiento provoca la segregación de una sustancia llamada cortisol, que puede generar cambios estructurales en el cerebro y neurotransmisores, lo que se podría traducir en dificultades para lidiar con el estrés en la vida adulta.”
Además afirman que no es saludable dejar a los niños solos por la noche sufriendo sino que los padres “deberían consolarlos y llevarlos a la cama con ellos, donde se puedan sentir seguros”.
Centre for Child Mental Health, Londres.
Ms. Margot Sunderland, Directora de Educación del Centre for Child Mental Health, recientemente redactó el libro: The Science of Parenting, basándose en estudios científicos afirma: “que la práctica de entrenar a los niños para dormir solos desde las primeras semanas es dañina por que ellos experimentan ansiedad por la separación lo cual les puede afectar en su vida futura. Y esto se calma con compartiendo la cama con los padres”.
Además agrega que “dormir con los hijos es un tabú entre los padres y dejarlos dormir solos puede incrementar el riesgo de muerte súbita, debido posiblemente porque el niño pierde el efecto calmante de la respiración y latido cardiaco al estar cerca de su madre.” En conclusión, “los niños deberían dormir con sus padres hasta los cinco años”.
Muchos otros estudios científicos respaldan el colecho y la crianza con apego, atender al bebé inmediatamente, consolarlo y evitar el llanto y afirman que son benéficas para el desarrollo emocional y social de los niños.
Así que los padres podemos considerar otras opciones en lo que se refiere al dormir y educar a nuestros hijos saludablemente y sin temor a malcriarlos, hacerlos inseguros o dependientes.
Con todo gusto recibiré sus comentarios, experiencias y opiniones: aline_ramirez@hotmail.com

Para saber más (Libros)
Mi bebé lo entiende todo, Aletha Solter. Ed. Médici, España.
Llantos y rabietas, Aletha Solter. Ed. Médici, España.
Padres perfectos, Hijos Perfectos, (Smart Love), Joseph y Martha Pieper, Ed. Plaza & Janes.
Desarrollo Humano Papalia & Wendkos., Ed. McGrawHill.
Dormir sin llorar, Rosa Jové, Ed. La Esfera de los Libros, España: Mayo 2006. http://www.dormirsinlagrimas.com/
Bésame Mucho: Cómo criar a tus hijos con amor, Dr. Carlos González, Ed. Temas de Hoy, España; julio 2006.
Science of Parenting, Margot Sunderland, Ed.
Para saber más (Referencias Científicas)
Powell, Alvin, Children Need Touching and Attention, The Harvard University Gazette, Abril-09-1998. http://www.news.harvard.edu/gazette/1998/04.09/ChildrenNeedTou.html
Hall, Joseph, Leaving infants alone at night linked to anxiety, Toronto, 1998.
Commons, Michael & Miller, Patrice , Emotional Learning in Infants: A cross-cultural examination. Paper presented at the American Association for the Advancement of Science, Philadelphia, PA, February, 1998. http://www.tiac.net/~commons/AAAS%20Interviews.pdf
Centre for Child Mental Health, London: http://www.childmentalhealthcentre.org/index.html
Heron P. Nonreactive CO-sleeping and Child Behavior: Getting a Good Night's Sleep All Night Every Night. Masters Thesis, University of Bristol, Bristol, United Kingdom , 1994.
Crawford, M. Parenting practices in the Basque country: Implications of infant and childhood sleeping location for personality development. Ethos 1994, 22;1:42-82.
Lewis RJ, LH Janda. The relationship between adult sexual adjustment and childhood experience regarding exposure to nudity, sleeping in the parental bed, and parental attitudes toward sexuality. Arch Sex Beh 1988; 17:349-363.
Mosenkis, J The Effects of Childhood Cosleeping On Later Life Development 1998. Masters Thesis. University of Chicago. Department of Human Development.
Oppenheim, D. (1998). Perspectives on infant mental health from Israel: The case of changes in collective sleeping on the kibbutz. Infant Mental Health Journal, 19(1): 76–86.
Asociaciones y paginas web que promueven la el Colecho y la Crianza con Apego:
http://www.cozybebe.org/
http://www.rebozoway.org/
http://www.crianzanatural.com/
http://www.attachmentparenting.org/spanish.shtml
http://criaryamar.com/
Delia Aline Ramírez Díaz, Lic. En Ciencias de la Familia, esposa y madre de 3 hijos.
1 Todos los casos son verídicos y las personas son reales. Se han cambiado los nombres por seguridad.
2 Estivill, Eduard, Duérmete Niño, Ed. Debolsillo.
3 Commons, Michael & Miller, Patrice , Emotional Learning in Infants: A cross-cultural examination. Paper presented at the American Association for the Advancement of Science, Philadelphia, PA, February, 1998. http://www.tiac.net/~commons/AAAS%20Interviews.pdf
4 Attachment Parenting se traduciría como: Crianza con Apego. API Journal, http://www.attachmentparenting.org/
5 Cfr. http://www.attachmentparenting.org/artbenefitscosleep.shtml aquí se citan todos los estudios científicos.
6 Compartir la cama con tu bebé, http://www.babyfriendly.org.uk/pdfs/sharingbedleaflet.pdf
7 http://www.news.harvard.edu/gazette/1998/04.09/ChildrenNeedTou.html

¡Carga a tu bebé!