Soy IBCLC, puedes comprar una consulta de lactancia por SKYPE, previa cita, dura una hora

tipos de servicio

28 diciembre 2010

Una Nueva Mirada sobre la Navidad - Michel Odent

Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad.


Mi visión de la Navidad está inspirada en lo que he aprendido de las mujeres que han dado a luz en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas ni observadas. Está también inspirada en el Evangelium Jacobi Minori, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur1. Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús2. Según estos textos, María tuvo total privacidad en el parto, porque José la dejó para ir a buscar una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Fue sólo cuando una deslumbrante luz se atenuó, que la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Este es un signo evidente de que cuando se convierta en Hombre, este Niño juzgará al mundo según el Amor y no según la Ley.

La nueva mirada sobre la Natividad

El día que Jesús estuvo listo para llegar al mundo, María recibió un mensaje -un mensaje no verbal de humildad. Se encontró en un establo, entre otros mamíferos. Sin palabras sus compañeros la ayudaron a comprender que ese día tenía que aceptar su condición de mamífera. Tenía que sobrellevar su desventaja humana e ignorar la efervescencia de su intelecto. Tenía que segregar las mismas hormonas que otras mamíferas parturientas, a través de la misma glándula, o sea, la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común.

El ambiente estaba idealmente adaptado a las circunstancias. María se sentía segura, por lo que su nivel de adrenalina era el más bajo posible. El trabajo de parto pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífera, María se encontró “en cuatro patas”. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, se desconectó fácilmente del mundo.

Poco después de su nacimiento, Jesús estaba en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera. En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue bienvenido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas de estrés que produjo para nacer. El cuerpo de María estaba caliente. El establo también estaba cálido gracias a la presencia de los otros mamíferos. Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con un pedazo de tela que tenía a la mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del prolongado contacto visual con Jesús. Este intercambio de miradas indujo otra oleada de oxitocina, de modo que el útero se contrajo nuevamente y envió un poco de la sangre preciosa de la placenta hacia el bebé a través del cordón umbilical y poco después salió la placenta.

Madre e hijo se sentían completamente seguros. María, guiada por su cerebro mamífero, permaneció de rodillas un ratito después del parto. Luego de la salida de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca a su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, de un lado a otro, abriendo su boca en forma de O. Guiado por su sentido del olfato, se acercó cada vez más al pezón. María, que aún se encontraba en un equilibrio hormonal muy especial, y todavía muy instintiva, supo perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho.

Fue así como Jesús y María transgredieron las reglas establecidas por la comunidad humana. Jesús –como un rebelde pacífico que desafió las convenciones- fue iniciado por su madre.

Jesús mamó vigorosamente durante un largo rato. Con el apoyo de su madre, pudo salir victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En pocos minutos ingresó al mundo de los microbios, se adaptó a la atmósfera, se separó de la placenta, empezó a usar sus pulmones y respiró independientemente y se adaptó a la fuerza de gravedad y a las diferencias de temperatura. ¡Jesús es un héroe!

No había reloj en el establo. María no trató de tomar el tiempo que Jesús pasó mamando antes de dormirse. La noche siguiente, María tuvo sólo algunos episodios de sueño ligero; estaba vigilante, protectora y ansiosa de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres.

En los días siguientes, María aprendió a reconocer cuándo su bebé tenía necesidad de que lo meciera. Había tal sintonía entre ellos, que ella podía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Mientras lo mecía, María empezó a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de madres, María había descubierto las canciones de cuna. Fue así como Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y luego, el espacio. Fue así como Él comenzó a aprender lo que es el ritmo y luego, el tiempo. Estaba entrando progresivamente en la realidad espacio-temporal. Conforme Jesús creció, María empezó a introducir cada vez más palabras en sus canciones de cuna y así fue como Jesús aprendió su lengua materna.

Referencias

(1) Proto-Evangelio de Jacques 19.2 Citado en: JesúsJean Paul Roux. Fayard, París 1989, p100.

(2) Jacob Lorber. L´enfance de Jesús ou l´évangile de Jacques. Capítulo 16 Editions Helios, Ginebra 1983. Título original : Die Jugend Jesu, Stuggart 1852.

Extracto del Libro: La Cientificación del Amor. EL Amor y la Ciencia Capítulo 19. Hacia una convergencia Ciencias-Tradiciones. Tercer Interludio. pag. 121. Autor: Michel Odent Editorial Creavida. 1999 Facilitador: Grupo Renaciendo Mar del Plata.

24 diciembre 2010

La Virgen María amamantaba al Niño Jesús

El 25 de diciembre se celebra en muchas partes del mundo el nacimiento de Jesús.
Esta imagen me encanta porque muestra el amor que las madres sienten por sus pequeños hijos, y su reciprocidad.
Jesús fue amamantado como todos los niños de esa época. A los tres años se llevaban al templo para su presentación, momento en el que comunmente coincidía con el destete. Hasta ese momento, los niños se consideraban "criados", se llevaban para dar gracias porque se habían logrado, en ese momento de la vida de Jesús, Lucas narra que se llevaron dos tórtolas como ofrenda, en agradecimiento.
 Maria amamantando al niño Jesús con una abundante cabellera

 
Hay muchas imágenes a través del arte en la que se puede ver la relación de lactancia entre María y su recién nacido Jesús, así como cuando era niñito. En la mayoría se presenta como el acto normal y alegre que sucede entre la madre y su niño. Ojalá pudieramos ver esa  imagen de los niños con sus madres actualmente con los mismos ojos de gozo y naturalidad.

 María amamantando al niño Jesús de pie (alrededor del año de edad, y muy probablemente con DIENTES)

En esta imagen María parece regocijarse mostrándose mientras alimenta a su niño, que está completamente de pie. Inclusive se ve su pecho y hasta su leche. ¿Cuántas madres se atreverían a alimentar así a su hijo sin miedo a ser criticadas?

Cuando veas en la calle a una madre amamantando, sonríele. No la cuestiones, no la critiques. Ella necesita tu apoyo


María amamantado al niño Jesús sentado (es decir de más de 6 meses)

Cuadro de Tiziano:





20 diciembre 2010

Seguridad de la lactancia materna durante el embarazo

Por Ana Charfén, IBCLC
He discutido algunas cuestiones generales que experimenta la mamá cuando se encuentra embarazada y amamantando a su hijo aquí. Hace relativamente poco tiempo, dentro de la historia de la humanidad, la situación más común es que una mujer se encontraba amamantando a su pequeño hijo, de uno o dos años, y estaba nuevamente embarazada. La lactancia materna era el modo en el que los embarazos se espaciaban naturalmente.

En la actualidad, globalmente, de acuerdo con Ruth Lawrence, el 50% de los embarazos suceden cuando la madre se encuentra amamantando.

La lactancia materna, cuando se hace de manera exclusiva, es un anticonceptivo efectivo durante los primeros seis meses después del parto, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos:
-Que no haya regresado la menstruación (cualquier sangrado posterior a los 40 días después del parto)
-Que la lactancia materna sea exclusiva (no usar biberones, chupones)
-Que el bebé tome el pecho frecuentemente, no pasen más de 4 horas entre tomas y no duerma toda la noche.
-Que el bebé sea menor de 6 meses de edad.

Si se cumplen esas condiciones, es tan poco probable quedar embarazada como si se tomaran píldoras anticonceptivas conjugadas, siendo la efectividad del 98%.

Hasta hace relativamente poco tiempo, no era tan rápido tener la certeza de que una estaba embarazada, y la lactancia materna se prolongaba mas alla de los 2 años o más. Asi que la mayoría de las mujeres empezaba su siguiente embarazo amamantando al bebé previo.

Actualmente, existe entre la comunidad médica la creencia de que la lactancia materna se debe suspender al encontrarse embarazada la madre. Muchas de ellas, sin embargo, sienten que aún no están listas para destetar, o sus hijos no están listos. Y con buenas razones, ya que la OMS y demás asociaciones médicas mundiales, recomiendan la lactancia materna por lo menos durante los primeros dos años de vida. Así que se encuentran ante el dilema de continuar con su lactancia durante el embarazo o suspenderla.

Sin embargo, varios profesionales renombrados avalan que se puede amamantar durante el embarazo, sin riesgos para la madre ni para el hijo que se está gestando:

Sociedad Italiana de Medicina Perinatal
"La SIMP, Soiedad Italiana de Medicina Perinatal, a través de su grupo que trabaja acerca de la lactancia materna ha revisado la literatura para determinar la compatibilidad médica del embarazo y la lactancia materna. NO encontramos evidencia que indique que una mujer sana tiene riesgo mayor de perder al bebé o parto pretérmino si amamanta mientras está embarazada. No hay evidencia de que amamantar durante el embarazo pueda causar restricción de crecimiento intrauterino, particularmente en mujeres de países desarrollados"

Ina May Gaskin, LM

The American Academy of Family Physicians:
Si la mamá esta bien alimentada, y su embarazo es normal, puede continuar con la lactancia.

Ruth Lawrence, MD, in Breastfeeding: A Guide for the Medical Profession

La Leche League International
Un estudio reciente en Irán sugiere que el amamantar durante un embarazo normal no incrementa la probabilidad de efectos no deseados en la madre ni en el recién nacido. Tampoco encontró diferencias de peso entre los bebés nacidos de madres que amamantaron en el embarazo y madres que no.
 
Recientemente, en Japón se llevó a cabo un estudio para determinar si el amamantar induce al aborto espontáneo
Se quería verificar la hipótesis de que aunque la lactancia materna se continúe durante el embarazo, no hay efectos peligrosos en el embarazo.

Se reclutaron 1010 mujeres embarazadas que hubieran tenido un bebé a término, sin experiencias de parto prematuro o abortos, y que continuaron amamantando cuando se les diagnosticó el embarazo. El grupo control estaba formado por 774 mujeres embarazadas que dejaron de amamantar por lo menos 3 meses antes de embarazarse. Se revisaron los resultados de cada embarazo retrospectivamente.
Los resultados de ese estudio, nos muestran que 8 de 110 embarazos (7.3%) resultaron en aborto espontáneo en el grupo de madres amamantando embarazadas, y 65 de 774 embarazos (8.4%) en el grupo control. No se encontraron diferencias significativas entre los dos grupos (P> 0.05)

La conclusión del estudio es que la lactancia materna durante el embarazo no muestra ocasionar abortos
Otro mito común es que la lactancia materna durante el embarazo podría ocasionar que el bebé gestándose no crezca igual. Sin embargo el estudio llevado a cabo por Merchant muestra que no hay diferencia de peso al nacer entre los bebés que nacieron de una madre que amamantó a su hermano durante el embarazo, y los bebés cuyos hermanos fueron destetados más de 6 meses antes de ser concebidos.

Durante el momento de una toma de pecho, se segrega oxitocina, que puede causar contracciones leves del útero, al igual que se producen durante las relaciones sexuales. Si a la madre no se le prohibieron la relaciones sexuales durante el embarazo, y las contracciones solo perduran mientras el hijo está tomando el pecho, no hay evidencia de que se pueda afectar al embarazo

Así que el continuar con la lactancia materna durante el embarazo, es una decisión personal entre la madre y su hijo, y no debe estar influída por los mitos y falta de información que prevalecen.

En este artículo se pueden leer las situaciones comunes de la lactancia materna en el embarazo, y aquí se revisa lo que sucede durante la lactancia del bebé recién nacido junto con la de su hermano mayor, conocido como lactancia en tandem.
 En este post, una médico IBCLC habla de la seguridad de la lactancia durante el embarazo

15 diciembre 2010

lactancia de Jaime Sabines

Jaime Sabines es uno de mis poetas favoritos. En este poema, habla de su lactancia prolongada, que en la adultez recordaba:

Pero nací también (porque nací)


al sexto sol del día,
en el último vientre de mi madre.
(Mi madre es mujer
y no tuvo ningún que ver con Dios.)


Hasta agotar sus senos me desprendí
(leche de flor bebí).
Mi padre me dijo: levántate y anda
a la escuela

Jaime Sabines

¡Carga a tu bebé!