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11 julio 2013

Lugares comunes de la lactancia materna en México



 Por Ana Charfén, IBCLC
soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros

Octavio Paz

¿Es la lactancia materna una actividad importante para las mujeres y sus hijos?
Nadie debería intentar convencernos de que los seres humanos deberían recibir leche humana los primeros años de vida. Es una situación de sentido común: Los seres humanos somos mamíferos, y ningún mamífero desteta a su cría para darle leche de otra especie aparte de nosotros. Es interesante explorar las causas que nos han llevado a creer que este destete prematuro es deseable o por lo menos normal.
Cada especie de mamífero produce la leche que mejor desarrolla a sus criaturas: la leche de las focas es alta en grasa para crear una gruesa barrera en la piel para proteger a las criaturas del frio. La leche de las vacas es alta en proteínas y grasas porque los terneros deben ponerse en pie poco tiempo después de nacer y seguir a la manada, la leche humana es alta en varias proteínas y azúcares que favorecen el desarrollo del cerebro, que no se encuentran en ninguna otra leche, ya que es el órgano que nos ha llevado al éxito evolutivo. (Cozybebe, 2012)
Lo que podemos entender casi de manera intuitiva es que es un hecho definitivo que la lactancia materna es la manera natural de alimentar al bebé y niño pequeño. Los principales organismos mundiales de Salud, tales como la OMS tienen políticas con respecto al amamantamiento, en el cual indican que la lactancia se debe llevar a cabo por lo menos dos años, durante los cuales los primeros 6 meses serían de manera exclusiva. (OMS, 2013)[1]
De manera análoga, prácticamente todas las asociaciones médicas reconocen que los niños que reciben leche artificial, padecen mayor riesgo de enfermarse,  (OMS, 2012) entre las cuales están las enfermedades respiratorias, diarrea, paludismo, cánceres, diabetes, obesidad y VIH.
Así mismo el amamantar ayuda a reducir el riesgo de cáncer de seno en las mujeres que la llevan a cabo (Aguilar Cordero MJ, 2010) Les ayuda a perder peso,  y crea un vínculo emocional entre la madre y su hijo. Es también reconocido por la comunidad científica, que los niños que han sido amamantados, tienen mejores condiciones psicológicas durante su vida. (Cable, 2012)[2] La ONU subrayó que cada año se salvaría la vida de 1,3 millones de niños menores de un año, si se alimentasen solamente con leche materna. (ONU, 2009)

Barreras culturales para que las mujeres amamanten
En el análisis de Save The Children: How overcoming barriers to breastfeeding will save children’s lives, se identifican cuatro barreras culturales que evitan a las mujeres tener lactancias exitosas: la falta de apoyo familiar, la ignorancia de los proveedores de salud acerca de esta práctica, la falta de protección legal y leyes que protejan la lactancia materna, y la agresiva publicidad sin regulación de las compañías que producen leche artificial para bebé  (Save The Children, 2013).
En este trabajo nos enfocaremos en las barreras culturales que impiden a las mujeres amamantar en México, a través de la identificación de lugares comunes relacionados con la lactancia materna, en la cultura mexicana
A pesar de las claras ventajas que la lactancia materna reporta al bebé y a la madre, es una actividad que en México ha ido decayendo, encontrándose en la actualidad entre los 10 países con menor tasa de iniciación de lactancia materna, con 18% (Save The Children, 2013). La lactancia materna exclusiva los primeros 6 meses decayó de 22.3% en 2006 a 14.4% en 2012 (Gutiérrez JP, 2012)
Aunque México adoptó una política oficial de lactancia, no hay un plan de acción para implementarla y el entrenamiento que reciben los trabajadores de la salud para la mejor alimentación del bebé es inadecuada. La estrategia nacional para comunicar los beneficios de la lactancia es pobre, los mensajes contienen información incorrecta y la campaña no ha estado activa durante el ultimo año. Adicionalmente las mujeres tienen una incapacidad por maternidad menor a la recomendada internacionalmente. (Save The Children, 2013)
Podríamos citar interminablemente los beneficios de amamantar, y organismos que hablan de cómo la cantidad de niños amamantados es menor de lo ideal. Sin embargo, es cierto que la lactancia materna es una actividad que muestra una clara tendencia a la disminución en México, en contraste con lo que sucede en otros países.
Para esto hablaremos acerca de cómo se forma la imagen de la mujer y de la madre en México, que nos llevará a desentrañar algunos lugares comunes de la lactancia en México.

Percepción de que la lactancia materna es una actividad que solo hacen las clases bajas
Es un hecho que podemos observar a las mujeres amamantando naturalmente en comunidades rurales, en la calle o en el metro. La mayoría de estas mujeres tienen rasgos indígenas. De hecho es posible que para muchas personas sea la única imagen que posean de una mujer amamantando. Se relaciona la lactancia materna con el ser indígena, con ser inculta, con no contar con suficientes recursos para comprar leche.
Los bebés indígenas en la época prehispánica no podían más que ser alimentados naturalmente, y se referían a ellos de manera positiva: 
“Está plenamente confirmado por estudios antropológicos que los niños y niñas de  ese tiempo estaban considerados con un alto valor estimativo por los nahuas, aztecas, mayas y en general en toda América precolombina, por lo cual eran llamados con sobrenombres cariñosos como jade, ámbar, o hacían referencia de ellos con los colores del plumaje del cenzontle. De esta manera la lactancia ocupaba una actividad predominante en las actividades de las madres ya que la leche materna era considerada alimento enviado por los dioses y encargado a la madre para el bebé, así es que el destete simplemente ocurría cuando el niño o la niña dejaba de interesarse en ella, para lo cual, aproximadamente a los dos años se realizaba un convite para todos los habitantes de la comunidad.” (Ortiz Liñán, 2012)
Hay amplias referencias de que muchas mujeres no han amamantado a sus propios hijos desde épocas muy remotas, sobre todo en la cultura occidental, por ejemplo en Egipto se alquilaban mujeres para amamantar a los hijos de alta sociedad. Platón describe en la Grecia clásica, que las nodrizas eran muy comunes, y que pocas mujeres con capacidad económica amamantaban a sus propios hijos. Aristóteles describe métodos para determinar si la leche de una mujer o de una nodriza es apta para el lactante, En Gynecia, Sorano de Efeso describe como elegir una buena nodriza y como debe ser su dieta y su régimen de vida.

“Con respecto al Imperio romano dice Paul Veyne: apenas venido al mundo el recién nacido, nino o niña se le confiaba a una nodriza: había pasado la época en que las madres criaban a sus hijos ellas mismas. Pero la nodriza hace mucho más que amamantar: la educación de los chavales, hasta la pubertad, le está confiada a ella y a un pedagogo, también llamado criador (nutridor, thropheus) encargado de su buena educación” (Mendiola, 2010)

Ya en Francia de los siglos XIII al XIX, era muy común que las nodrizas fueran las que daban pecho a los niños. Las nodrizas eran de clase humilde, y amamantaban a más de un niño, el propio y el que cuidaban. Muchas mujeres daban sus hijos para que vivieran con la nodriza, que se los regresaba “criados” ya que tenían dos o tres años y sus necesidades de cuidado no eran tan intensas.
(Baby Bottle Museum, 2011)
La lactancia es un control efectivo de la natalidad, lo que propició que las masas campesinas fueran menos prolíficas que los aristócratas, cuyas mujeres, liberadas de la crianza, tenían mucho más hijos. Era común tener 15 a 20 hijos, sin embargo pocos vivían. En París en esa época, de 21007 niños nacidos, 1801 fueron amamantados por su madre y 19199 por nodrizas. Hasta muy recientemente la mortalidad infantil era muy grande. (Sotomayor, 2000)
En el siglo XVII se empezaron a utilizar los primeros biberones, con resultados desastrosos. Estaban fabricados de piel, madera o pewter, inclusive cuernos de animales. (Baby Bottle Museum, 2011)


(Baby Bottle Museum, 2011)

La mortandad infantil cuando surgieron los primeros sustitutos de la leche materna, fue enorme.  
La leche de vaca modificada no es apta para la digestión de los bebés, por lo que muchos morían si no eran amamantados. Es de notar el biberón de la época victoriana, conocido más tarde como “the Murderer” (Baby Bottle Museum, 2011) que era imposible de limpiar adecuadamente por la forma del popote y el estrecho cuello, ocasionaba graves infecciones intestinales que llevaban a la muerte a los bebés.
(Baby Bottle Museum, 2011)
Las tradiciones europeas en cuanto al cuidado infantil fueron traídas al nuevo mundo durante la Colonia, y las Chichihuas (nodriza en Náhuatl) eran contratadas para amamantar a los niños. Fray Diego de Landa en su Relación de las cosas de Yucatán, menciona que los mayas amamantaban a sus propios hijos hasta los cuatro años de edad, por lo que crecían sanos y fuertes. Lo mismo sucedía con los mexicas que igualmente amamantaban hasta los 4 años. En la Colonia, Fray Toribio de Benavente Motolinía relata que si una mujer tenía gemelos, “les daba a ambos la teta” y no buscaba nodriza. La Santa Inquisición permitía a las presas tener a sus hijos lactantes en sus celdas, hasta el destete. Sin embargo en la clase alta y media, el cuidado infantil era llevado a cabo por nodrizas. El fraile capuchino Francisco de Ajofrín en el siglo XVIII escribió: “la crianza de los hijos en la gente principal es como corresponde a su carácter, aunque nunca calificaré por acertado el estilo de entregarlos a mulatas” hablando de que las nodrizas de raza negra eran muy comunes en el cuidado de los hijos de las familias españolas, criollas y hasta mestizas. (Hernández Morales, 2011)

Era tan extendido el uso de nodrizas que hasta la Casa de Niños Expósitos requerían sus servicios. Esto sucedía en pleno siglo XIX, tal y como lo relata madame Calderón: “En medio de la revolución nos divirtió el más pacífico de los espectáculos: la llegada de todas las nodrizas de la Casa de Cuna, que venían de los pueblos para recibir su mesada. Cuando un niño nace se le confía a una nodriza india en uno de los pueblos inmediatos a México, estas nodrizas tienen una fiadora, persona responsable que vive en el mismo pueblo y responde por su buena conducta, se le paga a cada nodriza cuatro pesos al mes, suma suficiente para decidir a una india pobre y con familia, a que se agregue un ser más a la que ya tiene” (Hernández Morales, 2011)


Relata Bartra el nacimiento de la imagen femenina para México: “Los mitos fundacionales del alma mexicana nos conducen a dos fuentes originarias y aparentemente contrapuestas: por un lado la virgen-madre protectora de los desamparados, la Guadalupana: por otro lado la madre violada y fértil, la Malinche. Sin embargo creer que son símbolos contrapuestos y diferentes obedece evidentemente a una idea piadosa que no admite abiertamente la profunda dimensión erótica y sexual de la Virgen en la cultura cristiana. Un examen atento y desprejuiciado nos llevará, me parece a contemplar a la Malinche y a la Virgen de Guadalupe como dos encarnaciones de un mismo mito original. Las dos Marías se funden en el arquetipo de la mujer mexicana.” (Bartra, 2007)
La imagen de la madre en México está encarnada en estas dos contradicciones: la Virgen de Guadalupe, la madre idealizada y santa, y a la vez, la india violada, la Malinche, la traicionera. Dominante y dominada, virgen y ramera, reina y esclava, abnegada y rebelde.
Dice Bartra: “las antiguas madres de los dioses y de los hombres, con una sensualidad primigenia que es vista por el cristianismo como el espectro del pecado y de la culpa heredada, jamás dejan de rondar a las hembras mexicanas y, por extensión, a la misma Virgen de Guadalupe”

Es interesante la contemplación de la obra de Frida Kahlo, “Mi nana y yo” de 1927. Frida fue criada por una nodriza indígena contratada por los Kahlo, que fue despedida por beber en horas de trabajo. En el cuadro se puede observar la relación entre Frida y la nodriza, fría, distante, reducida al acto de la alimentación, la ausencia de contacto visual entre la nodriza y la niña y la máscara que cubre el rostro de la nodriza. Se aprecia que la nodriza no siente ternura por Frida, no la abraza ni acaricia, sus cuerpos no están frontalmente. Esta nodriza muestra el retrato de la imagen de la maternidad para muchos niños en México. (Mammalia, 2013)
La aristocracia mexicana también utilizó a las nodrizas-nanas para criar a los niños. Escuché a mi propia abuela, hija de hacendados, relatar cómo se llevaba a cabo la lactancia: “mis hermanos eran amamantados por las nodrizas, las cuales venían a la hacienda para dar leche al niño, a cambio de dinero. Era un problema, cuando a veces no venían  a amamantar, causando una terrible angustia en mi madre. Para evitar el contacto de la piel del bebé con la piel de la nodriza, por higiene,  se utilizaba una especie de sábana que tenía aberturas a la altura de los senos para que la mujer pudiera amamantar a la criatura”. Los niños de clase alta eran criados principalmente por nanas.

La madre lactante muchas veces es revestida de una serie de características, y en función de ello, recibe presiones hacia lo que "debe ser" la lactancia. En el caso latinoamericano la madre es asociada a la Virgen María, y como tal, se le exige desexualizar la lactancia, lo que genera ansiedades y presiones (Langer, 1985)
Inclusive la imagen del Instituto Mexicano del Seguro Social es una mujer amamantando, mezcla de indígena, virgen, madre, con alas ajenas, de águila.
En la actualidad así es visualizada la mujer de clase acomodada en México: correcta, y abnegada, desexualizada ante la sociedad pero disponible sexualmente para su esposo. Desarraigada de la crianza de los hijos, que es llevada a cabo por las nanas, indígenas, nodrizas modernas.

Muchas mujeres relatan cómo no amamantan porque tal vez sea desagradable que el hijo esté constantemente colgado del seno, día y noche. Es algo de “marías”, primitivo, que remite a nuestras raíces indígenas, animales y mamíferas. Algunas mujeres modernas sienten que están liberadas del yugo de la crianza: o trabajan y sus hijos se quedan en guarderías o con nanas, o aunque no lo hagan, el trabajo “sucio” como bañar, alimentar, cuidar a los niños, es llevado a cabo por estas indias mexicanas, las “muchachas”, las nodrizas. Muchas mujeres de clase alta sienten que la crianza es una actividad de segunda, no acorde a sus estudios o preparación. 

Y es difícil hablar del amamantamiento, cuando uno no ha estado inmerso en el demandante pero satisfactorio proceso. Visto desde fuera, pareciera que el amamantar es solo alimentar. Pero es mucho más que eso. Es el modo como la madre y su hijo crean una relación, que tiene implicaciones en el desarrollo emocional del bebé. Cuando una madre cría a su hijo, aprende a leerlo, aprende a satisfacer sus  necesidades físicas, pero también las emocionales, se construye el apego, el cual si es de tipo seguro, porque la madre respondió a las necesidades emocionales de su bebé, ayuda en su desenvolvimiento psicológico posterior, sobre todo en su competencia social, la seguridad en sí mismo y autoestima (Thompson, 2008) Es por esto que es necesario tomar en serio la lactancia materna, ya que adicionalmente a las ventajas en salud, favorece las ventajas emocionales. 

Por otro lado, nos menciona el Dr. Peter Hartmann (Hale & Hartmann, 2007)  “Si lo analizamos desde el punto de vista metabólico de la madre lactante, el pecho gasta en torno al 30% de la ingesta calórica, mientras que el cerebro solo gasta el 20%. Vemos, por tanto, que el pecho humano es un órgano tremendamente activo", explicando que, desde el punto de vista evolutivo, cuando una función humana gasta el 30% de la ingesta calórica, tienen que ser tremendamente importante para la supervivencia de la especie."

Es un hecho que la humanidad ha recibido leche humana por los millones de años que ha existido, y el tomar leche artificial es un “experimento” muy reciente. Lo que ha cambiado es que a los bebés y niños pequeños se les dan sustitutos de leche, a base de leche de vaca, y ya no reciben leche humana. La leche artificial difiere de la leche humana, de manera enorme, faltándole a la artificial todos los factores inmunológicos, anticuerpos, enzimas para digerir, hormonas para satisfacer el hambre y conciliar el sueño, entre muchísimos ingredientes y características aún no descubiertos.

Pareciera que desde la época de la colonia, el número de bebés amamantados ha sido siempre menor del ideal. Distintas instancias han hecho esfuerzos por aumentar los índices de lactancia materna a través de varias campañas, entre las cuales se puede mencionar la del Niño Robusto: “Como el próximo 9 de junio quedará cerrado nuestro interesante concurso de “niños robustos”, hemos estado recibiendo un buen número de fotografías de bebés que tomarán parte del certamen que trata de estimular a las madres a que amamanten a sus propios hijos” (Certamen fotográfico "el niño robusto", 1918)





Por otro lado debemos comentar la sexualización de los pechos femeninos en la cultura occidental, la cual se horroriza ante la idea de que un niño que habla y camine tome el pecho de su madre. Los pechos ante las mujeres y hombres en México, cumplen una función principalmente sexual. Y los implantes mamarios son una operación muy frecuente en la clase alta. Dice Susanamoo en su blog Erotómana: “Que les diga, a sus pechos, que los prefiere pneumáticos y firmes porque le encanta cabalgar frenéticamente y odia provocar el efecto histérico en el balancear desbocado. Que les diga a la cara que son una chapuza de la naturaleza, que ella las quiere redondas e idénticas como solo la ciencia sabe confeccionar.” (Moo, 2013)
Muchos hombres se sienten incómodos de que su mujer se saque el pecho cuando el bebé tiene hambre y amamante tranquilamente en público, a pesar de que los pechos sirven para eso: para amamantar.


Sin embargo debemos notar que todavía quedan algunas mujeres que si amamantan. Dice nuevamente Susanamoo: amar viene de mamar, que comparte la raíz con amma –madre- y mama –seno-, lo cual es un emocionante indicativo del ancestral reflujo de ternura que habita en nuestros pechos femeninos.

Algunas mujeres, por lo menos el 14% de las mexicanas, si amamantan y crían personalmente a sus hijos. Algunas mujeres encuentran en esa contradicción y mezcla de emociones maternales, tiernas y mamíferas; una experiencia instintiva y satisfactoria de muchas maneras:
 En una época descubrí el privilegio de reunir la fuerza de seguir a mi instinto,

y rendirme al amor que mi hijo recién nacido inspiraba en mí.

A menudo me lo preguntaba.

¿Es normal que no quiera soltar a mi hijo?

¿Está bien que prefiera tenerlo en brazos,

besarle la cabeza,

contarle las pestañas

rodear mi dedo con su manita

a dejarlo en su cuna?

¿Es correcto que abandone el camino que me había labrado,

la seguridad económica,

por no resistirme a esta fuerza sutil, pero poderosa que me impide soltar a mi bebé?

Enamoramiento es una palabra que describe a ese sentimiento. (Charfén, 2010)
He encontrado que existen muchas mujeres que disfrutan la crianza y no padecen a sus hijos, y encuentran que durante los primeros años, el amamantarlos les causa a ellas placer emocional. Es una tendencia a la alta en Europa, por ejemplo, donde el internet favorece que las madres interactúen y la información fluya libremente. En incontables foros se pueden leer como muchas mujeres eligen de manera consciente e informada amamantar a sus hijos, seguir haciéndolo mientras trabajan, y criarlos de manera respetuosa.
Mucho se aduce que las mujeres que trabajan están imposibilitadas para amamantar. Pero esto es simplemente desconocimiento de que ambas actividades se pueden llevar a cabo a la vez, teniendo resultados muy satisfactorios, como se puede leer en el libro La Hijas de Hirkani, lleno de testimonios de mujeres que han logrado trabajar y amamantar
En 1995, sólo 50% de las madres europeas amamantaban al recién nacido mientras que en 2010 la cifra se sitúa en 70%. En Francia, el 15% de los bebés son alimentados  con leche materna durante mes y medio, mientras que en Suecia, Suiza y Reino Unido el 65% de los recién nacidos recibe el seno durante cuatro meses. (Radio Francia Internacional, 2010)
La lactancia materna nos remite a nuestras raíces más primitivas, y aunque hay sustitutos que mantienen con vida a los niños que los consumen, la OMS y UNICEF mencionan que casi millón y medio de niños mueren al año solo por no ser amamantados. En la mayoría del mundo, la lactancia materna es a menudo la diferencia entre la vida y la muerte (OMS, 2013)


Trabajos citados


Certamen fotográfico "el niño robusto". (18 de mayo de 1918). El Universal.
Radio Francia Internacional. (19 de agosto de 2010). Recuperado el 27 de abril de 2013, de La lactancia materna en los países europeos: http://www.espanol.rfi.fr/europa/20100819-la-lactancia-materna-en-los-paises-europeos
Baby Bottle Museum. (19 de 11 de 2011). Recuperado el 26 de abril de 2013, de http://www.babybottle-museum.co.uk/full_page_index.htm
Aguilar Cordero MJ, G. J. (nov/dic de 2010). Breast feeding: an effective method to prevent breast cancer. Nutricion Hospitalaria, 25(6).
Bartra, R. (2007). La Jaula de la Melancolía, identidad y metamorfosis del ser humano. Debolsillo.
Cable, N. B. (2012). Gender differences in the effect of breastfeeding on adult psychological well-being. European Journal Of Public Health, 22(5), 653-658.
Charfén, A. (24 de noviembre de 2010). COZYBEBE. Recuperado el 27 de abril de 2013, de Yo no me callé: http://cozybebe.blogspot.mx/2010/11/yo-no-me-calle.html
Cozybebe. (6 de marzo de 2012). Recuperado el 21 de abril de 2013, de Blog Cozybebe: http://cozybebe.blogspot.mx/2012/03/la-leche-humana-es-irremplazable.html
Gutiérrez JP, R.-D. J.-L.-H.-N. (2012). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012. Cuernavaca: Instituto Nacional de Salud Pública.
Hale, T., & Hartmann, P. (2007). Hale and Hartmann's Textbook of Human Lactation. USA: Hale Publishing.
Hernández Morales, L. (2011). Criar hijos ajenos: Las nodrizas en México durante los signos XVIII y XIX. BiCentenario.
Langer, M. (1985). Maternidad y Sexo. Barcelona: Paidos.
Mammalia, B. (13 de febrero de 2013). Mammalia, porque somos mamíferos. Recuperado el 28 de abril de 2013, de Frida Hahlo y su inquietante mirada a la maternidad: http://mammalia.info/frida-khalo-y-su-inquietante-mirada-a-la-maternidad/
Mendiola, A. (2010). El mundo literario en el virreinato, siglo XVI. En P. Chinchilla, Procesos de construcción de la identidades de México. De la historia nacional a la historia de las identidades. Nueva Españá, siglos XVI-XVIII (págs. 106-107). México: Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia.
Moo, S. (27 de abril de 2013). Erotómana. Recuperado el 27 de abril de 2013, de Cambia de tetas, pero antes despídete de las antiguas.: http://www.susanamoo.com/2013/04/cambia-de-tetas-pero-antes-despidete-de-las-antiguas/
OMS. (13 de septiembre de 2012). ¿Cuáles son los principales peligros para la salud de los niños? Recuperado el 8 de abril de 2013, de http://www.who.int/features/qa/13/es/
OMS. (2013). Nutrición. Recuperado el 8 de abril de 2013, de Lactancia Materna Exclusiva: http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/
ONU. (31 de julio de 2009). Centro de Noticias ONU. Recuperado el 8 de abril de 2013, de ONU Insta a promover la lactancia materna: http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=16172&criteria1=lactancia&criteria2=ninos#.UWNNWZMz3oI
Ortiz Liñán, J. (11 de mayo de 2012). Revista De Mente. Recuperado el 26 de abril de 2013, de La lactancia materna en la época prehispánica: http://revista-demente.blogspot.mx/2012/05/la-lactancia-materna-en-la-epoca.html
Save The Children. (2013). Save the Children. Recuperado el 8 de abril de 2013, de Superfood for Babies: Breastfeeding Report: http://www.savethechildren.org/atf/cf/%7B9def2ebe-10ae-432c-9bd0-df91d2eba74a%7D/SUPERFOOD%20FOR%20BABIES%20ASIA%20LOW%20RES%282%29.PDF
Sotomayor, H. (2000). El infanticidio y abandono de niños en Colombia desde los tiempos prehispánicos a los republicanos. Rev Col. Ped., 35.
Thompson, R. A. (septiembre de 2008). Measure twice, cut one: attachment theory and the NICHD Study of Early Child Care and Youth Development. Attachment and Human Development, 10(3), 295-296.



[1] “La lactancia natural es una forma sin parangón de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sanos de los lactantes; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres.» El examen de los datos científicos ha revelado que, a nivel poblacional, la lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes. Posteriormente  deben empezar a recibir alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años o más. (OMS, 2013)

[2]  Being breastfed contributed to psychological outcomes in women, especially from the later born cohort. Our findings suggest that being breastfed can be important for women's psychologicalwell-being throughout the lifecourse

10 julio 2013

Actitudes de la realeza ante la lactancia materna

Por Ana Charfén, IBCLC.
Hoy leí un divertido artículo en The Guardian que habla de las actitudes de la realeza británica ante la lactancia materna. Es interesante notar como en varias sociedades occidentales, muchas mujeres de clase alta desconocían las ventajas de amamantar a sus propios hijos, en algunos períodos abiertamente rechazando la maternal actividad.
El que una madre real amamante a sus hijos es una actividad muy reciente, siendo que la reina Elizabeth II fue amamantada cuando nació en 1926 y eligió continuar la práctica con sus propios hijos. Sin embargo durante los años 1960, su hermana la princesa Margaret, tomó la decisión contraria. La princesa Diana si amamantó ella misma a William y a Harry. Históricamente muchas madres reales no siempre pensaban que el pecho es lo mejor, de hecho en muchas ocasiones lo veían como una inconveniencia o aún dañino.
En siglos anteriores la mayoría de los bebés reales eran amamantados por nodrizas en cuanto nacían. Las mujeres de la realeza eran consideradas poco más que figuras simbólicas, dando a luz un niño tras otro para asegurar la dinastía. Esto era particularmente importante en tiempos donde la alta mortalidad infantil hacía necesario tener un segundo, tercer y cuarto hijo. Como la lactancia materna proporciona cierta incapacidad para concebir, los hijos eran amamantados por otras. Las reinas podían empezar cuanto antes el proceso de concebir a su siguiente hijo. Así mismo se pensaba que la leche materna se descomponía si se tenían relaciones durante la lactancia.
A menudo, la casa real contaba con un equipo de madres lactantes para asegurar de que el nuevo bebé fuera alimentado a demanda.
Las mujeres de buena cuna eran consideradas las mejores nodrizas, mientras que tuvieran buen caracter y apariencia sana. Los niños eran tradicionalmente amamantados por más tiempo que las niñas, haciéndolo por dos años, ya que
la Reina Madre con la Reina Elizabeth en 1926, foto de Peaight/Getty
se consideraban más dependientes y demandantes cuando eran bebés.
La decisión de quién amamantaría al bebé era importante ya que se pensaba que el bebé absorbía el temperamento de su nodriza a través de su leche, y así mismo que la dieta también afectaba al bebé, así que las nodrizas debían abstenerse de alcohol, ajo y especias, favoreciendo los alimentos sin sazón. Las nodrizas a menudo usaban remedios herbales y folklóricos para asegurar su flujo de leche, como usar una cadena de acero entre sus senos o recitar encantamientos.
Durante el siglo XVIII, los médicos sospechaban del valor de la leche materna e intentaban que las madres no amamantaran. El calostro era considerado dañino y se pensaba que hasta que el sangrado posparto se detuviera, era posible amamantar. Los recién nacidos eran alimentados con leche aninal, miel o agua azucarada por un mes. Algunos mamaban de una bolsa de lino, cuernos, jarras de barro o pezones de vaca en vinagre, posiblemente repletos de gérmenes. Se utilizaban papillas y avena como alimentos de destete, los cuales a menudo resultaban en casos fatales de diarrea.
La Reina Victoria encontró la idea de la lactancia completamente repelente, considerándola la ruina de las jóvenes damas refinadas e intelectuales. Sus propias hijas le ocultaron su elección de amamantar, llamándolas "vacas" cuando fueron descubiertas

02 julio 2013

La sociedad occidental es antimadre

Por Ana Charfén, IBCLC
Me tiene harta. Si, la sociedad en general, con esa actitud de que aquí no pasó nada, no hay un niño llorando ni una mujer que ponga las necesidades de su hijo antes de las necesidades de los adultos. No quieren vernos. Ni a las madres, ni a los niños.
Así soy. Desde siempre. Recuerdo cuando era una reciente madre, que empecé a darme cuenta de lo supuestamente inconveniente que resulta para cualquier actividad social o laboral el tener hijos.
Todo comienza como una violencia muy sutil, cuando se espera, veladamente, que las mujeres hagan algo productivo de sus vidas. Algo que no sea cuidar hijos, por el amor de Dios, porque esa es tarea de segunda. Recuerdo estudiando en la universidad, que para las excelentes alumnas se tienen excelentes planes, como tener carreras profesionales exitosas, estudiar maestrías, dirigir compañías, ejecutar planes de trabajo, o por lo menos, fingir que es lo único que desean hacer.
Hacemos bodas, eventos, fiestas. Y en la mayoría de ellos, se espera que no se asista con bebé. Una vez que decides tener y cuidar personalmente a tu hijo, te conviertes en ciudadano de segunda categoría, y se asume que tu conversación se reduce a que tan caros están los jitomates y todo tu ingenio intelectual se desvanece entre pañales y balbuceos. No señor, no me importa. Si voy a la boda de mis amigos, voy yo y mi pareja y mi hijo, porque los tres somos una unidad indivisible. Y espero que puedas aprender que las necesidades de mi bebé son tan importantes como mi gusto y deseo de asistir a tu boda. Pero en ese momento, la mayoría no lo ve así. Te ven como una loca que no puede dejar a su hijo ni para una boda. No importa. Ya se han acostumbrado a que soy así.
¿Como puede ser que una mujer, que ha estudiado, que tiene todo el "futuro" por delante, decida voluntariamente intentar por lo menos combinar sus habilidades profesionales con la labor de ser madre? ¿Quién intenta imponer una visión masculina, basada en los éxitos profesionales y en los roles agresivos y violentos, desapegados de la crianza; para las mujeres? ¿Acaso, en una actitud esquizofrénica, pretendemos nosotras mismas acabar con nuestra satisfactoria capacidad de gozar y criar a nuestros propios hijos?
Son miles de comentarios, escuchados mil veces. Por directores, hombres, personas influyentes en sus empresas. Fulanita es excelente trabajadora. Cuando la necesites ahí está a pesar de ser madre, nunca se ausenta del trabajo a pesar de que tiene niños pequeños. Es una violencia, muy sutil, que pretende imponer las necesidades laborales sobre las necesidades de los hijos.
Tradicionalmente el feminismo sostiene que las actitudes patriarcales dominantes en una sociedad están relacionadas con más altos niveles de prevalencia de dominación masculina hacia las mujeres, y que para estar básicamente en igualdad de circunstancias, ambos deben tener los mismos derechos y obligaciones. Ambos trabajan, ambos ganan dinero, nadie de ellos cría a los hijos. El cuidado es delegado en terceras personas. Hasta aqui todo va bien, solo que se nos ha olvidado que para que la sociedad siga existiendo, alguien debe gestar a las criaturas, alguien debe cuidarlas, alguien debe amamantarlas, y que preferiblemente, para que la humanidad siga teniendo algún atisbo de cordura, los hijos deben tener vínculos seguros con sus padres, especialmente con uno de ellos los primeros años de vida. Da la casualidad que las que poseen útero, senos, leche y coctel hormonal incluido para la maternidad son precisamente las madres. Y muchas nos encontramos que en el apogeo de nuestra carrera laboral, deseamos criar a nuestros hijos. Queremos amamantarlos, no queremos que alguien nos cuente sus primeros logros. Y es injusto que se nos pretenda imponer un modelo idéntico para ambos géneros si cuando menos físicamente, somos diferentes. Pareciera que una debería elegir, entre poder tener éxito profesional y éxito como madre. Y aunque para todo hay tiempo, y tal vez durante un lapso no pueda estar al 100% trabajando, me resisto y rehuso a elegir. Quiero los dos. Quiero todo. Quiero que la sociedad entienda que la maternidad tiene un valor fundamental, que los niños atendidos con amor por sus propios padres serán los mejores ciudadanos del futuro. Eso es valioso, eso tiene un precio, y es un precio que no deben pagar los más vulnerables, los bebés, con la falta de atención de sus padres por estar intentando cumplir con las expectativas que se les imponen de fuera, ni tampoco las mujeres al ser negadas durante la mayor parte del día de poder llevar a cabo su papel como madres. Es un precio que debe pagar toda la sociedad, no solo las mujeres y los bebés. Las mujeres necesitamos incapacidades por maternidad mucho más largas, y tiempo para poder conjuntar todas nuestras actividades. Flexibilidad para trabajar desde nuestras casas, tolerancia para llevar a nuestros hijos al trabajo.
Quiero ir a trabajar con mi hijo. Quiero que mis compañeros de trabajo entiendan que soy mujer, profesionista y madre, y que solo la maternidad es mejor que las otras identidades. Todas son mías, todas son yo y quiero ser una, aceptada y asumida como tal. No quiero ser discriminada por tener hijos, ni que vean a mis hijos como algo que se debe ocultar. Luchamos con uñas y dientes por la igualdad laboral de la mujer, por tener el mismo salario. Nos enoja que alguien sea discriminado por tener una preferencia sexual diferente o una edad avanzada al solicitar empleo. Queremos ser incluyentes, diversos. Pero no queremos aceptar como sociedad que la labor maternal es fundamental para el desarrollo de las sociedad. Es igualmente discriminatorio el ser relegada de un empleo por el hecho de ser madre. Porque si debe haber tolerancia, la tolerancia debe ser pareja.
Es importante que nos quede muy claro que como sociedad, la labor de continuar trayendo al mundo seres humanos criados adecuadamente debe ser compartida, por cada uno de los miembros de la sociedad, los padres, las madres, el gobierno, las empresas. Los que no tienen hijos, y los que si, de la misma manera que entre todos se paga la seguridad social y el retiro. El sistema debe sustentar que las mujeres tengan la posibilidad de tener más tiempo para criar después del parto. Es injusto que se nos niegue a las mujeres la oportunidad de cuidar a los hijos nosotras mismas, que se nos pretenda hacer elegir entre varios derechos que nos pertenecen y que son fundamentales para que la sociedad funcione. Quiero que dentro de mi espacio de trabajo haya espacio para ser madre. Quiero que entre todos encontremos la manera de que la labor intelectual, laboral y maternal se puedan llevar a cabo al mismo tiempo y en el mismo espacio.
He visto como muchas mujeres se las arreglan, dan clases y llevan al bebé en rebozo, van al parlamento europeo con su bebé y luego con su hijo. He estado presente en juntas de trabajo, sobre todo cuando se dan solo entre mujeres, en la que cada una lleva a su pequeño hijo y todos juegan juntos mientras las mamás trabajan. He visto maestras que entre todas contratan una cuidadora para sus niños pequeños en el mismo espacio donde dan clases. Las mujeres somos multitarea, y hemos demostrado desde siempre que tenemos habilidad para llevar a cabo diversas actividades a la vez y bien hechas.
Sé que cuando hay un deseo hay una manera. Y espero que entre todos diseñemos una sociedad donde las necesidades de todos estén satisfechas, y que el fundamental trabajo de ser madre, no sea despreciado, sino por el contrario, valorizado y protegido.

Referencias







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BAKER, M. (2012). Gendered families, academic work and the 'motherhood penalty.'.Women's Studies Journal, 26(1), 11-24.
Tungohan, E. (2013). Reconceptualizing Motherhood, Reconceptualizing Resistance.International Feminist Journal Of Politics, 15(1), 39-57. doi:10.1080/14616742.2012.699781
Miller, A. (2011). The effects of motherhood timing on career path. Journal Of Population Economics, 24(3), 1071-1100. doi:10.1007/s00148-009-0296-x

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