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02 julio 2013

La sociedad occidental es antimadre

Por Ana Charfén, IBCLC
Me tiene harta. Si, la sociedad en general, con esa actitud de que aquí no pasó nada, no hay un niño llorando ni una mujer que ponga las necesidades de su hijo antes de las necesidades de los adultos. No quieren vernos. Ni a las madres, ni a los niños.
Así soy. Desde siempre. Recuerdo cuando era una reciente madre, que empecé a darme cuenta de lo supuestamente inconveniente que resulta para cualquier actividad social o laboral el tener hijos.
Todo comienza como una violencia muy sutil, cuando se espera, veladamente, que las mujeres hagan algo productivo de sus vidas. Algo que no sea cuidar hijos, por el amor de Dios, porque esa es tarea de segunda. Recuerdo estudiando en la universidad, que para las excelentes alumnas se tienen excelentes planes, como tener carreras profesionales exitosas, estudiar maestrías, dirigir compañías, ejecutar planes de trabajo, o por lo menos, fingir que es lo único que desean hacer.
Hacemos bodas, eventos, fiestas. Y en la mayoría de ellos, se espera que no se asista con bebé. Una vez que decides tener y cuidar personalmente a tu hijo, te conviertes en ciudadano de segunda categoría, y se asume que tu conversación se reduce a que tan caros están los jitomates y todo tu ingenio intelectual se desvanece entre pañales y balbuceos. No señor, no me importa. Si voy a la boda de mis amigos, voy yo y mi pareja y mi hijo, porque los tres somos una unidad indivisible. Y espero que puedas aprender que las necesidades de mi bebé son tan importantes como mi gusto y deseo de asistir a tu boda. Pero en ese momento, la mayoría no lo ve así. Te ven como una loca que no puede dejar a su hijo ni para una boda. No importa. Ya se han acostumbrado a que soy así.
¿Como puede ser que una mujer, que ha estudiado, que tiene todo el "futuro" por delante, decida voluntariamente intentar por lo menos combinar sus habilidades profesionales con la labor de ser madre? ¿Quién intenta imponer una visión masculina, basada en los éxitos profesionales y en los roles agresivos y violentos, desapegados de la crianza; para las mujeres? ¿Acaso, en una actitud esquizofrénica, pretendemos nosotras mismas acabar con nuestra satisfactoria capacidad de gozar y criar a nuestros propios hijos?
Son miles de comentarios, escuchados mil veces. Por directores, hombres, personas influyentes en sus empresas. Fulanita es excelente trabajadora. Cuando la necesites ahí está a pesar de ser madre, nunca se ausenta del trabajo a pesar de que tiene niños pequeños. Es una violencia, muy sutil, que pretende imponer las necesidades laborales sobre las necesidades de los hijos.
Tradicionalmente el feminismo sostiene que las actitudes patriarcales dominantes en una sociedad están relacionadas con más altos niveles de prevalencia de dominación masculina hacia las mujeres, y que para estar básicamente en igualdad de circunstancias, ambos deben tener los mismos derechos y obligaciones. Ambos trabajan, ambos ganan dinero, nadie de ellos cría a los hijos. El cuidado es delegado en terceras personas. Hasta aqui todo va bien, solo que se nos ha olvidado que para que la sociedad siga existiendo, alguien debe gestar a las criaturas, alguien debe cuidarlas, alguien debe amamantarlas, y que preferiblemente, para que la humanidad siga teniendo algún atisbo de cordura, los hijos deben tener vínculos seguros con sus padres, especialmente con uno de ellos los primeros años de vida. Da la casualidad que las que poseen útero, senos, leche y coctel hormonal incluido para la maternidad son precisamente las madres. Y muchas nos encontramos que en el apogeo de nuestra carrera laboral, deseamos criar a nuestros hijos. Queremos amamantarlos, no queremos que alguien nos cuente sus primeros logros. Y es injusto que se nos pretenda imponer un modelo idéntico para ambos géneros si cuando menos físicamente, somos diferentes. Pareciera que una debería elegir, entre poder tener éxito profesional y éxito como madre. Y aunque para todo hay tiempo, y tal vez durante un lapso no pueda estar al 100% trabajando, me resisto y rehuso a elegir. Quiero los dos. Quiero todo. Quiero que la sociedad entienda que la maternidad tiene un valor fundamental, que los niños atendidos con amor por sus propios padres serán los mejores ciudadanos del futuro. Eso es valioso, eso tiene un precio, y es un precio que no deben pagar los más vulnerables, los bebés, con la falta de atención de sus padres por estar intentando cumplir con las expectativas que se les imponen de fuera, ni tampoco las mujeres al ser negadas durante la mayor parte del día de poder llevar a cabo su papel como madres. Es un precio que debe pagar toda la sociedad, no solo las mujeres y los bebés. Las mujeres necesitamos incapacidades por maternidad mucho más largas, y tiempo para poder conjuntar todas nuestras actividades. Flexibilidad para trabajar desde nuestras casas, tolerancia para llevar a nuestros hijos al trabajo.
Quiero ir a trabajar con mi hijo. Quiero que mis compañeros de trabajo entiendan que soy mujer, profesionista y madre, y que solo la maternidad es mejor que las otras identidades. Todas son mías, todas son yo y quiero ser una, aceptada y asumida como tal. No quiero ser discriminada por tener hijos, ni que vean a mis hijos como algo que se debe ocultar. Luchamos con uñas y dientes por la igualdad laboral de la mujer, por tener el mismo salario. Nos enoja que alguien sea discriminado por tener una preferencia sexual diferente o una edad avanzada al solicitar empleo. Queremos ser incluyentes, diversos. Pero no queremos aceptar como sociedad que la labor maternal es fundamental para el desarrollo de las sociedad. Es igualmente discriminatorio el ser relegada de un empleo por el hecho de ser madre. Porque si debe haber tolerancia, la tolerancia debe ser pareja.
Es importante que nos quede muy claro que como sociedad, la labor de continuar trayendo al mundo seres humanos criados adecuadamente debe ser compartida, por cada uno de los miembros de la sociedad, los padres, las madres, el gobierno, las empresas. Los que no tienen hijos, y los que si, de la misma manera que entre todos se paga la seguridad social y el retiro. El sistema debe sustentar que las mujeres tengan la posibilidad de tener más tiempo para criar después del parto. Es injusto que se nos niegue a las mujeres la oportunidad de cuidar a los hijos nosotras mismas, que se nos pretenda hacer elegir entre varios derechos que nos pertenecen y que son fundamentales para que la sociedad funcione. Quiero que dentro de mi espacio de trabajo haya espacio para ser madre. Quiero que entre todos encontremos la manera de que la labor intelectual, laboral y maternal se puedan llevar a cabo al mismo tiempo y en el mismo espacio.
He visto como muchas mujeres se las arreglan, dan clases y llevan al bebé en rebozo, van al parlamento europeo con su bebé y luego con su hijo. He estado presente en juntas de trabajo, sobre todo cuando se dan solo entre mujeres, en la que cada una lleva a su pequeño hijo y todos juegan juntos mientras las mamás trabajan. He visto maestras que entre todas contratan una cuidadora para sus niños pequeños en el mismo espacio donde dan clases. Las mujeres somos multitarea, y hemos demostrado desde siempre que tenemos habilidad para llevar a cabo diversas actividades a la vez y bien hechas.
Sé que cuando hay un deseo hay una manera. Y espero que entre todos diseñemos una sociedad donde las necesidades de todos estén satisfechas, y que el fundamental trabajo de ser madre, no sea despreciado, sino por el contrario, valorizado y protegido.

Referencias







Sultana, A. M. (2010). Patriarchy and Women's Gender Ideology: A Socio-Cultural Perspective. Journal Of Social Sciences (15493652), 6(1), 123-126
BAKER, M. (2012). Gendered families, academic work and the 'motherhood penalty.'.Women's Studies Journal, 26(1), 11-24.
Tungohan, E. (2013). Reconceptualizing Motherhood, Reconceptualizing Resistance.International Feminist Journal Of Politics, 15(1), 39-57. doi:10.1080/14616742.2012.699781
Miller, A. (2011). The effects of motherhood timing on career path. Journal Of Population Economics, 24(3), 1071-1100. doi:10.1007/s00148-009-0296-x

5 comentarios :

Anónimo dijo...

Me encanta ! A nosotros un día casi nos corren de una boda porq se nos ocurrió llevar a nuestra hija de bebe y poner la carriola a un lado de la pista de baile ! Qe porque se veía mal !

Unknown dijo...

Excelente planteo de una realidad abrumadora..
Cuando vemos a mujeres de tribus o paises donde ellas cargan a las crias todo el tiempo..
las vemos como un Fenomeno..
Pues no es mas que algo natural y que hoy cientificamente se comprueba sus beneficios..
Con nuestros Niños. siempre.!!! Gracias.. Maru, de Argentina.

Anónimo dijo...

A mi me pasó en el trabajo, al llevar mi niña de meses te ven y tratan diferente de ser aun exitosa profesionista ahora sólo soy madre, mmm, un poco deprimente pero real y en pleno siglo XXI

Hector Gutierrez dijo...

La señora que trabajó durante muchos años con nosotros en la oficina, lleva un año sin trabajar porque en ningún lado aceptan que trabaje con su bebé por un lado. Hasta le pagan guardería particular. Pero ella les dice que nones, que sin su hija nomás no.

arminda dijo...

yo renuncie a mi trabajo después de solicitar el segundo año de permiso para cuidados maternos, ni siquiera me dio una respuesta el director de la institución educativa en la que trabajaba, me vi obligada a renunciar, pues me di cuenta que en la vida de mi hijo (y en mi propia vida de mamá) si iba a dejar huella, y al dejar mi empleo cualquiera iba a realizarlo .... coincido en todo lo que dice el articulo, sobre todo en la sensibilidad hacia las necesidades del bebé de ser acunado, amamantado, cargado en el rebozo para todas partes!! por que así lo necesita, no es un capricho.. Soy líder de la liga de la leche de México, y en esa organización encontré todo el apoyo y comprensión que se requiere en esta etapa de crianza, cuando casi nadie de la familia te entiende...

¡Carga a tu bebé!