23 febrero 2007

El embarazo y la lactancia, cómo tener un buen inicio.

El embarazo y la lactancia, cómo tener un buen inicio.Graciela Hess
Cuando estás embarazada, es muy común sentir la incertidumbre de si podrás
amamantar, ya que seguramente habrás escuchado a muchas madres decir que no tuvieron leche, que fue doloroso o simplemente el bebé no se prendía y por lo tanto no lograron lactar a sus pequeños.

Afortunadamente, la mayoría de las mujeres tenemos la capacidad de producir la leche que necesita nuestro bebé o bebés para que crezcan sanos. Son muy pocas las enfermedades y situaciones que están contraindicadas con la lactancia materna, por ejemplo: Sida , Cáncer y deficiencia en el crecimiento de la glándula mamaria.

Entonces porque muchas mujeres fracasan en su intento por amamantar a sus hijos?
La desinformación y las rutinas hospitalarias de nosocomios que no son Hospitales Amigos del Niño y de la madre, generan problemas en el establecimiento de la lactancia e inseguridad en la futura mamá.

Algunas preocupaciones de la madre embarazada.
El tamaño de nuestros senos, se piensa que si son pequeños producirán poca leche, sin embargo, esto es totalmente falso. El tamaño del seno va en función de la cantidad de grasa que rodea a la glándula mamaria, no de su capacidad para producir leche.

La forma del pezón. Es conveniente que hacia el final del embarazo revisemos nuestro pezón para corroborar que sobre salga ante el estímulo, en caso de tener pezones invertidos o planos, no debemos preocuparnos, ya que el bebé no mama del pezón, sino de la areola.
(vínculo hacia artículo Cómo saber si tengo los pezones planos y su tratamiento)

También es común escuchar que hay mujeres embarazadas a las que les escurren gotas de calostro y se piensa que quienes no tienen esos escurrimientos no producirán leche, sin embargo, esto nuevamente es falso, ya que esto no es indicativo de la capacidad para producir leche después del parto. Simplemente es algo que nos puede o no suceder.

Puntos importantes a seguir después del parto que te ayudarán a tener una lactancia exitosa.

Es muy importante que hagas los arreglos necesarios con tus médicos y hospital desde antes del parto para poder llevar a cabo estas recomendaciones, ya que en algunos nosocomios te pedirán cartas o autorizaciones para llevarlas a cabo y si las solicitas en el momento que nace tu bebé te serán negadas estas alternativas que están avaladas por la Norma Oficial de atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio y del recién nacido, de la Secretaría de Salud.




1.-Iniciar la lactancia materna lo mas pronto posible después del parto o cesárea, idealmente dentro de las dos primeras horas de vida del bebé.

El inicio precoz de la lactancia se asocia con:
-Establecimiento más temprano de una succión efectiva del bebé.
-Mejora el control de la temperatura del recién nacido.
-Estabiliza los niveles de azúcar.
-Incrementa las evacuaciones y decrementa la ictericia

2.- Solicitar el alojamiento conjunto durante las 24 horas del día.

- Mantener al bebé y la madre juntos facilita el proceso de establecimiento de la lactancia.
- Las rutinas hospitalarias pueden interfieren con el desarrollo efectivo de la lactancia, así como la actitud del personal hospitalario
-La frecuencia de la lactancia se incrementa, así mismo la suplementación con fórmula ocurre menos cuando madre e hijo permanecen juntos.

3.- Amamantar a libre demanda, es decir, las veces que él lo solicite, por el tiempo que él lo desee, la única restricción es que no pase mas de tres horas sin recibir leche materna.
Generalmente, el bebé succionará de 8 a 12 veces en 24 horas. La lactancia a libre demanda:
-Ayuda a prevenir la congestión patológica.
-Disminuye la incidencia de ictericia.
-Estabiliza los niveles de glucosa
-Decrementa la pérdida inicial de peso
-Promueve la “bajada” de la leche madura.
-Incrementa la duración de la lactancia

4.-Amamantar en una posición confortable. Observar que el bebé esté en una posición adecuada:
- que esté a la altura del pecho
- su cara frente al pecho ( el estómago del bebé, frente a la madre).
- Su oreja, hombro y cadera deben formar una línea recta
- Hombros de la madre relajados
- Espalda de la madre totalmente apoyada
La transferencia de leche se da mejor con una posición apropiada. La posición que más facilite que el bebé se prenda correctamente al pecho varía de madre a madre.

Observar que el bebé esté bien prendido al pecho:
- Boca muy abierta (como si estuviera bostezando)
- Labios evertidos ( como de pececito)
- Nariz, mejillas y barbilla, tocando o casi tocando el pecho.

Observar los signos de que hay una buena transferencia de leche:
- Un ritmo sostenido de succión / patrón de tragar y respirar con pausas ocasionales.
- Escuchar que el bebé trague la leche.
- Brazos y manos relajados
- El pecho se va ablandando mientras avanza la lactancia.
- El pezón se verá elongado (alargado) después de la lactancia, pero no marcado o lastimado.

5.- Aprender a interpretar los indicios de que el bebé tiene hambre y atenderlo no solamente hasta que llore.

-Movimientos de succión
-Sonidos de succión
-Movimientos de llevar la mano a la boca
-Movimientos rápidos de ojos
-Suspiros y “ruiditos
-Enojo

6.-Entender que la cantidad de leche que sale de los pechos determina la cantidad de leche que se producirá.
Entre mas estímulo reciba la glándula, más leche producirá.
Para facilitar la producción de leche:
- Amamantar al bebé cuando de signos de tener hambre
- Amamantar del primer pecho sin restringir el tiempo ( aprox 15 a 20 minutos) antes de ofrecer el segundo pecho
- Amamantar al bebé hasta que esté satisfecho ( algunos quedan satisfechos con un solo pecho )

7.-Cuándo y cómo despertar al bebé
-Durante las primeras cuatro semanas no debe transcurrir más de tres horas sin que el bebé reciba alimento.

-Estimular al bebe: Quitarle las cobijas, cambiarle el pañal, colocar al bebé en contacto piel a piel ya sea con la madre o padre, masajearle su espalda, brazos y piernas. Pasar un algodón húmedo en su carita.

8.-Evitar el uso de chupones, biberones y suplementos.
- Cuando se alimenta al bebé con un biberón, podemos confundir al bebé con la forma en que tiene que usar su lengua.
- Debido a que el biberón gotea el bebé no debe hacer tanto esfuerzo para obtener leche, por lo tanto se van haciendo renuentes a esforzarse en el pecho para alimentarse.
- El tiempo y alimento que pase el bebé con un biberón o chupón es estímulo que dejó de recibir el pecho, esto a la larga afecta la producción de leche.
- De hecho algunos bebés jamás usan chupones y biberones.

9.- No ofrecer complementos como fórmulas o tés.
- La leche materna es el alimento ideal y contiene todos los nutrientes necesarios para que nuestros hijos se desarrollen correctamente.
- Si la madre alimenta a su hijo a libre demanda, generará la leche que requiere su bebé.

Consejos prácticos para trabajar y amamantar

Consejos prácticos para trabajar y amamantar
Graciela Hess
Cuando estamos amamantando a nuestro bebé y debemos regresar a trabajar es muy común pensar que la única solución que hay es destetar a nuestro pequeño, sin embargo, no es verdad, con un poco de esfuerzo se puede continuar la lactancia materna, aquí te decimos como:

-Es conveniente que dediques, las primeras semanas posteriores al nacimiento del bebé, a recuperarte y establecer la lactancia, sin pensar en que próximamente regresarás a trabajar..

-A partir de la tercera semana puedes empezar a practicar la extracción de la leche. La leche que vayas recolectando de estas sesiones la puedes guardar en el congelador para usarla posteriormente. Puede ser que en los primeros intentos obtengas poca leche, lo que no significa que tu producción sea insuficiente, solamente es cuestión de práctica.

-Es importante que decidas la forma en que te extraerás la leche, se puede hacer de forma manual o con algún tiraleches, sin embargo, antes de comprarlo revisa que simule el patrón de succión del bebé, es decir, que succione el pecho y lo suelte, por lo menos cada dos o tres segundos. La mayoría de los tiraleches eléctricos solamente succionan el pecho y jamás lo sueltan, si es así, no te conviene, ya que te puede lastimar. También existen algunos eléctricos que te permitirán a ti regular el tiempo de succión y descanso, la idea es imitar el patrón de succión del bebé que lleva un ritmo aproximado de 1.2 succiones por segundo.

Aqui puedes ver un video de como extraer y almacenar la leche materna


-Es un buen momento para aumentar tu producción de leche, mediante las extracciones que te hagas, además de la succión que haga el bebé, de esa forma aunque posteriormente disminuya la cantidad de leche, de todas formas le será suficiente al bebé. Recuerda que la producción de leche depende de la cantidad de leche que sale de los pechos, entre más leche sale, más se produce.

-Es conveniente enseñarle al bebé a tomar la leche con una cucharita, vasito o algún otro método. De preferencia que lo haga la persona que se va a quedar a cargo de él en tu ausencia. Estas sesiones deben realizarse sólo unos cuantos días antes de que vuelvas al trabajo para no interferir con el establecimiento de la lactancia. Existe la falsa creencia de que hay que darle biberón al bebé desde pequeñito para que se acostumbre, sin embargo, esto nos puede ocasionar más problemas que beneficios.

-Amamanta a tu bebé siempre que estés con él, así no bajará la producción de leche.
Es importante que amamantes al bebé antes de irte al trabajo y en cuanto llegues a casa y durante el resto del tiempo la lactancia deberá ser a libre demanda, es decir, las veces que el bebé quiera por el tiempo que quiera.

-Cuando estés trabajando, sácate la leche al menos cada tres horas. De acuerdo a la Ley Federal del trabajo, en el artículo 170, la madre tiene derecho a dos reposos de media hora cada uno después de haber dado a luz.

-Al estarte extrayendo la leche, continúa el estímulo un par de minutos después de que haya salido la última gota de leche.

-Almacena tu leche en un lugar fresco, para que se la den a tu bebé al día siguiente.
-El problema más grande al que se enfrentan las madres lactantes que trabajan fuera del hogar es la fatiga. El descanso adecuado te será indispensable, por lo que es recomendable que por las noches mantengas a tu bebé cerca de ti y lo amamantes acostada.

Manejo de la leche materna
-El recipiente donde almacenes la leche debe estar esterilizado
-La leche se deberá guardar en porciones de 2 a 4 onzas para evitar desperdicios.
-Una vez que la leche ha sido descongelada ya no deberá ser nuevamente congelada.
Para calentar la leche.
Ponga en agua caliente ( no hirviendo) el recipiente que contiene la leche, retírelo una vez que esta se encuentra tibia. No caliente directamente sobre la estufa ni en horno de microondas ya que valiosos componentes pueden ser destruidos si se sobrecalienta.

-Para descongelar la leche, basta con sacar el recipiente del congelador e introducirlo en el refrigerador.
-Toda la leche debe ser fechada antes de ser almacenada
-La leche materna que te extraigas puede ser almacenada por diferentes periodos de acuerdo al lugar donde se guarde:

Temp. ambiente (19-22 C ) 10 horas
Temp. ambiente (25 C) 4-6 horas
Refrigerada ( 0- 4 C ) 8 días
Congelador dentro del refrigerador 15 días
Congelador con puerta independiente 3-4 meses
Descongelada, en refrigerador 24 horas

Consumo promedio por edad
0 a 2 meses
2 a 5 oz por toma
26 oz por día
2 a 4 meses
4 a 6 oz por toma
20 oz por día
4 a 6 meses
5 a 7 oz por toma
31 oz por día

Consumo promedio por peso
3.600 kg
21.3 oz o 639 ml

5.400 kg
32.0 oz ó 960 ml
4.00 kg
24.0 oz ó 720 ml

6.400 kg
37.3 oz ó 1,119ml
4.500 kg
26.7 oz ó 801 ml

7.300 kg
42.7 oz. Ó 1,280 ml
4.900 kg
29.3 oz ó 879 ml




Es importante mantener la lactancia el mayor tiempo posible, de acuerdo a la OMS, los bebés deben lactar de su madre en forma exclusiva durante los primeros seis meses de su vida , es decir, sin fórmula, tés, agua, ni otros alimentos y continuar con la lactancia en conjunto con otros alimentos, hasta por lo menos los dos años. Esto los hará crecer sanos y seguros.

La leche que nos dieron

La leche que nos dieron

Guiomar Melgar

Desde la Grecia Antigua se ha dicho eso de que “Somos lo que comemos”. Lo que a veces nos cuesta más entender es que nuestros bebés también son lo que comen y, en caso de ser amamantados, lo que comen sus madres.
Sabemos muy poco todavía sobre la leche materna. Pero a estas alturas ya hay algunas cosas bastante claras: La leche materna es muy superior en cualidades a cualquier fórmula infantil; Posee sustancias que protegen a los bebés contra infecciones, contra la obesidad y contra la aparición de muchas alergias alimentarias.
La leche humana y la de vaca son muy diferentes. Si hablamos de proteínas la leche humana “sólo” tiene 1.4 g/l mientras que la de vaca tiene 3.5 g/l. Esta superioridad proteica hizo que hace muchos años se considerara superior a la leche de vaca para alimentar bebés; hoy sabemos que la leche humana tiene la cantidad justa de proteínas que necesita un bebé humano (porque nuestros hijos no son terneros). Pero ahí no terminan las diferencias. Las proteínas de vaca son ricas en caseína (casi un 80%) mientras que la de mujer tiene menos de un 30% de caseínas. El resto son globulinas y albúminas de composición muy diferente a la de vaca, por cierto. Pero ahí no terminan las diferencias. Sabemos que las caseínas humanas no son iguales a las de vaca, como tampoco son iguales las lactoalbúminas y lactoglobulinas de ambas especies.
La lactosa tampoco es igual. La leche materna contiene cerca de 7 g/l mientras que la de vaca rara vez llega a los 4g/l. Pero estructuralmente también es diferente, en la vaca predomina la Beta Lactosa mientras que en la mujer hay más alfa lactosa.
La grasa tampoco es igual a la de vaca y menos a la de las fórmulas infantiles que tiene grasa vegetal en su composición.
Y así podíamos seguir durante páginas y páginas.
La leche materna varía de mujer a mujer, según el día, según la hora, según la edad del bebé, según la raza de la madre, según su dieta, etc. Es decir, es un alimento “gourmet” específico para nuestro hijo en el momento justo que lo necesita.
Los fabricantes de fórmulas infantiles llevan casi 100 años esforzándose en imitar nuestra leche, pero todavía (gracias a Dios) les falta mucho en ese camino. Tendrían que sacar una fórmula infantil específica para cada mujer, variando su composición tetada tras tetada para comenzar a acercarse y aunque pudieran lograr un producto nutricionalmente tan perfecto como la leche materna, no podrían otorgar todos los beneficios emocionales que la lactancia suponen tanto para el bebé como para la madre.
No son nuevos los estudios científicos que reportan menos infecciones en bebés alimentados a seno materno que en aquellos alimentados con fórmulas infantiles como tampoco es nueva la protección que confiere la leche materna contra alergias e intolerancias alimenticias.
La leche materna protege a los lactantes de las reacciones adversas a los alimentos por tres vías: a) minimizando el tamaño de la dosis de proteína extraña ingerida (no se toma leche de vaca con proteína extraña a edades tempranas); b) induciendo una maduración temprana de la barrera natural de la mucosa contra proteínas extrañas (se enseña al organismo del bebé a “protegerse” de las proteínas que no conoce; c) aportando protección pasiva a través de la inmunoglobulina IgA secretora en la leche contra proteínas extraña.
Hay estudios que demuestran que la mayoría de los bebés alimentados con fórmulas lácteas reaccionan a proteínas extrañas. La alimentación prolongada a seno materno, tiene un efecto protector contra las alergias. Por ejemplo, los niños con eccema o atopía familiar que son alimentados con leche materna al menos seis meses presentan una incidencia menor de esta enfermedad que los alimentados con fórmulas infantiles.
Si la lactancia materna siempre es buena, en el caso de un recién nacido con antecedentes de alergia, es lo mejor que se le puede dar, sin duda alguna.
Estudios muy recientes hablan, por ejemplo, de que en bebés alimentados exclusivamente a seno materno se puede introducir el gluten desde que comienza la ablactación a los seis meses mientras que para los bebés de fórmula se recomienda esperar a los ocho meses.
Algunos investigadores sugieren que el bebé se acostumbra a la dieta familiar desde el mismo embarazo de la madre y posteriormente desde el pecho materno, Eso haría, por ejemplo, que la intolerancia a la lactosa sea más frecuente en China y en América Latina (donde no se consumen lácteos) que en Europa.
Las mujeres que consumen mucha leche y derivados pasan a través de la leche los antígenos lácteos. En algunos niños muy sensibles esto puede derivar en problemas como alergias, cólicos, gases y reflujo gastroesofágico y algunas veces un simple cambio en la dieta de la madre repercute positivamente en el bienestar del bebé. Esto lo saben bien las asesoras en lactancia que cuando escuchan a una madre quejarse de que su bebé amantado tiene muchos gases, cólicos o está inquieto a ciertas horas le recomiendan consumir una dieta baja en ciertas sustancias alergénicas (normalmente leche y cítricos pero en otras ocasiones huevo, soya o pescado) y las madres que la realizan suelen ven como sus hijos mejoran en un par de semanas.
Ahora bien, ¿se imaginan si el niño en vez de pecho toma fórmula infantil?
Las fórmulas infantiles se hacen con leche de vaca (unas pocas con leche de cabra) a la que se añade más lactosa, se le quitan caseínas y se le añaden albúminas y globulinas de vaca para acercar la composición a la de de mujer. En vez de grasa de vaca se le añaden aceites de origen vegetal (sobre todo de coco) y así sucesivamente. Al final de mucho mezclar y remezclar, quitar, poner y cambiar se obtiene un polvo que una vez mezclado con agua se parece a la leche humana, pero no es lo mismo porque su base sigue siendo bovina.
No es lo mismo, ni es igual ni parecido porque nuestra leche tiene unas proteínas distintas a las de vaca, una lactosa distinta a la de vaca y una grasa distinta a la vegetal (porque no somos ni vacas ni plantas) y además como ha sido sometida a bastantes tratamientos tecnológicos no tiene las propiedades inmunes de la leche materna. Y entonces el bebé que llega al mundo inmaduro enfrenta su sistema digestivo a un alimento preparado para un ternero de 100 kg y no para un niño de 3.5 kg, que no tiene las sustancias protectoras de la leche de su madre y claro, le sienta mal. Ese niño tiene que tomar además, más antibióticos, más mucolíticos, más expectorantes, más antihistamínicos,… que un niño alimentado a seno materno para lo que su organismo tampoco está preparado.
Los bebés no fueron diseñados para digerir esa sustancia extraña llamada fórmula infantil pensada para alimentar a los terneros por muy mezclado y remezclado que esté para que lo pueda digerir. Y entones surgen muchos problemas de cólicos, gases, reflujos, intolerancia a la lactosa y alergia a la proteína de vaca. Eso sin contar con las innumerables infecciones respiratorias que presenta un niño de biberón que se hubiera ahorrado de ser amamantado.
Esto no quiere decir que no haya niños amamantados que no tengan alergias, pero sí que hay menos que las tienen y que son menos graves.
En resumen y como dice la OMS: “La lactancia materna puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad e incluso la muerte prematura de un niño”.

¡Carga a tu bebé!