13 agosto 2010

Para el sueño infantil, el ser receptivo es mas importante que la rutina

De Eurekalert
Traducido por Ana Charfén, IBCLC

Los padres comprenden el reto de hacer que sus bebés y niños pequeños duerman durante la noche, y ahora los investigadores de Penn State muestran que estar emocionalmente receptivo puede reducir las interrupciones del sueño, y ayudar a los infantes y niños pequeños a dormir mejor.

"La hora de dormir puede ser un momento muy emocional. Precede la separación más larga del día para casi todos los infantes", dice Douglas Teti, profesor de desarrollo humano y estudios familiares.

 "Me dí cuenta de que ir a dormir, y dormir bien, es mucho mas facil para algunos niñitos que para otros, y quería comprobar que factores estaban involucrados en esto, y lo que los padres y sus hijos contribuyen para los patrones del sueño"

En el estudio, que examinó el comportamiento de las madres durante el tiempo previo a dormir de sus hijos, los padres tenían mayor éxito con el sueño de sus hijos cuando respondían apropiadamente a las necesidades de sus hijos. Estos incluían mostrar desinterés en una actividad o simplemente mirar a los ojos inquisitivamente a algún padre. Por ejemplo, una madre en el estudio, hablaba tranquilamente y calmadamente a su bebé de 6 meses mientras lo amamantaba.

"Ella continuamente contemplaba el rostro del bebé, y cada vez que el bebé vocalizaba, ella respondía prontamente (por ejemplo: "Está bien")" Reportan los autores en una publicación reciente de Jornadas de Psicología Familiar.
En contraste, una madre diferente en el estudio "Hablaba de manera dura cun su hijo de 24 meses durante el tiempo que le leía un libro, a pesar de que el niño mostraba signos claros de que estaba perdiendo el interés (Por ejemplo, el niño se trataba de zafar y continuamente se distraía cambiando de foco de concentración)", Los autores notan, El Resultado: "El niño se levantó y se fue del cuarto 4 veces antes de que eventualmente se durmiera"

Cuando los padres proveen reafirmación a través de la comunicación emocional, Teti y sus colegas creen que le ayudan al niño a saber que está en un ambiente seguro.

"Las emociones son la forma más básica de comunicación entre los bebés y sus padres" Dice Teti.

Sus hallazgos sugieren nuevos retos para los padres, ya que sugieren que el estar emocionalmente disponible --Poner atención a lo que pide el bebé y responder apropiadamente -- Es más efectivo que un cierto comportamiento antes de la hora de dormir en promover un mejor sueño.

Los investigadores no encontraron una relación significativa entre las interrupciones del sueño y la cantidad de tiempo que los padres estuvieran en contacto cercano con sus bebés o que estuvieran involucrados en actividades calmadas antes de la hora de dormir. Esto contradice investigaciones anteriores, que decían que un contacto físico prolongado con uno de los padres, evita la habilidad del bebé de dormir por si mismo.

Este estudio fue uno de los primeros en utilizar obervación directa de los patrones de sueño infantiles, y es el primero en usar múltiples cámaras de video en los cuartos de los padres y los niños para captar las interacciones entre ellos durante la noche.

"El dormir es un contexto acerca del que sabemos poco", dijo Teti. "Puede ser un periodo muy cargado emocionalmente para los padres y sus bebés. Observando las interacciones entre los padres y sus hijos en este contecto puede ser mas revelador para los resultados durante la infancia que lo que puedas ver en una sesión más estructurada de juego diurno" Muchos estudios existentes de crianza se han enfocado en ambiente de juego cotnrolados, en los cuales los investigadores han estudiado las interacciones y emociones entre los padres y sus hijos.

El estudio de Teti, SIESTA (Study of Infants´Emergent Sleep TrAjectories) obervó datos de 35 familias, y está viendo resultados muy similares en un estudio que se está llevando a cabo, longitudinalmente, SIESTA II, que es una análisis más profundo de los factores que promueven el sueño infantil mientras que los bebés van creciendo, desde el mes hasta los 24 meses. SIESTA II está patrocinado pro el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano.

Uno de los siguientes pasos va a ser examinar los vínculos entre los estilos temperamentales infantiles, la crianza a la hora de dormir y durante la noche, las interrupciopnes del sueño, y el desarrollo, de acuerdo con Teti.

Otros autores del papel incuyen a Bo-Ram Kim, Gail Mayer y Molly Countermine, dodos estudiantes graduados de Desarrollo Humano y Estudios Familiares de Penn State al momento de la investigación.

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