13 junio 2012

denuncia de violencia hacia la mujer y su bebé durante el parto

Por Ana Charfén, IBCLC
Recientemente he estado leyendo varios libros de partos de perros, y quiero compartir algunos párrafos que he encontrado interesantes:
"Hace muchos años, recién egresado de la Universidad, tuve la oportunidad de consultar con el dueño de una perra que abandonó su camada de hijos. De acuerdo a la historia inicial que me dijo, la Setter dio a luz a su primera camada de nueve perritos vivos y normales, pero inmediatamente después del parto, se rehusó a amamantarlos o hacerse cargo de ellos en absoluto. Después de una hora examinando a la perra y a los hambrientos perritos, buscando algun problema de salud de la madre, la causa del abandono fue revelada:
Tal parece que el dueño, ansioso por minimizar el estres de su maravillosa mascota, iba tomando a cada uno de los perritos de su madre, justo después de nacer. Cuidadosamente fue secándolos, masajeándolos para que respiraran, cortó y desinfectó los cordones umbilicales y destruyó las placentas. Los cachorros fueron colocados en una caja caldeada y sus excreciones de meconio fueron cuidadosamente limpiadas tan pronto como sucedían. Después de que los perritos nacieron, la zona genital de la perra fue cuidadosamente lavada con agua y jabón y se le colocaron a los perritos. La perra se levantó, olisqueó el aire, abandonó el área y procedió a ignorar sus deberes maternales."
Es increíble la similitud con la manera en que las mujeres y sus bebés, en nombre de la ciencia, son tratadas durante el parto y los días siguientes cuando damos a luz en la mayoría de los hospitales.

Primero que nada nos asustan. Dicen que cuando quieres hacer que te obedezcan, debes invocar dos poderosos sentimientos humanos para doblegar la voluntad: el miedo o la ira.

En el caso de las mujeres nos hacen creer que el embarazo y el parto son una enfermedad femenina, y que hay que pasar a través de ellos negando nuestra condición humana y mamífera. Rutinariamente no se nos permite colocarnos durante el parto en la posición que el instinto y la comodidad nos llevan a tomar, algunas mujeres prefieren parir de pie, algunas en cuclillas, algunas en cuatro patas. Cuando estamos en la "sala de labor" nos colocan recostadas sobre una mínima y dura camilla, con nuestro voluminoso abdomen sobre nosotras, como cualquier mujer embarazada puede dar fe que es lo más incómodo y sofocante. Nos colocan un suero que nos impide desplazarnos, comer según nuestro apetito y colocan un monitor sobre nuestro abdomen par evaluar el ritmo cardiaco del bebé. De esa manera estamos quietecitas, tranquilitas en la cama, y no podemos dar demasiada lata.

Personas entran y salen, introducen sus dedos en nuestro cuerpo para corroborar el avance de nuestro parto. Si tenemos suerte y todo sale como debe ser, cuando estamos listas para pujar, nos llevan a una fria sala de expulsión, en muchas ocasiones lavan nuestros genitales y los rasuran, nos ponen una lavativa porque no es cuestión de ensuciar al médico y nos colocan en una especie de instrumento de tortura medieval conocido como la cama de expulsión
La idea es que el obstetra esté cómodo para recibir al bebé, y que la mujer no se pueda mover. No importa que la gravedad esté luchando contra el proceso normal del parto, ya que la mujer tiene que expulsar a su hijo en contra de la gravedad.

Rutinariamente, y para que todo este engorroso proceso se lleve a cabo de manera más rápida, los genitales femeninos son cortados, en un procedimiento llamado "episiotomía". Para que una mujer acceda a semejante procedimiento, se invoca nuevamente al miedo diciéndole que es mejor coser una "pequeña" herida, que coser un desgarro mayor, aunque la OMS considera que la episiotomia debería ser evitada en la mayoría de los casos:

La limitación del uso de la episiotomía a indicaciones estrictas tiene una serie de beneficios: menos traumatismo perineal posterior, menos necesidad de sutura y menos complicaciones. Si bien la episiotomía puede aumentar el riesgo de traumatismo perineal anterior, no provoca una reducción en la mayoría de las medidas de dolor y de traumatismo perineal o vaginal severos. OMS
Aqui puedes leer acerca de como conservar integro tu perineo, haciendo masaje para evitar la episiotomía

En cuanto el bebé llega al mundo, el cordón umbilical se corta, sin esperar a que deje de latir por si mismo.
Esto es la primera acción que provoca que el niño padezca de anemia al final de su primer año de vida, y corta prematuramente el suministro de oxígeno seguro a través de la placenta de la madre justo en el momento en que la circulación del bebé se está independizando de la madre. 
Estudios fisiológicos han demostrado que se pasan unos 80 ml de sangre de la placenta al cordón un minuto después del nacimiento, y el volumen de sangre transferido llega a alrededor de 100 ml a los tres minutos (1, 2). Estos volúmenes adicionales de sangre pueden aportar una cantidad extra de hierro que alcanza los 40 a 50 mg/kg de peso corporal. Cuando este hierro adicional se suma a los aproximados 75 mg/kg del hierro del cuerpo con el que nace un recién nacido a término, la cantidad total de hierro puede alcanzar de 115 a 125 mg/kg de peso corporal, lo que posiblemente ayude a evitar la deficiencia de hierro en el primer año de vida OMS
izquierda cordón umbilical latiendo   derecha cordón que no late ya

Posteriormente el bebé se separa de su madre para revisarlo. NO hay evidencia de que esta revisión del bebé no se pueda hacer sobre el abdomen de su madre, o en las siguientes horas.

"Lo ideal sería que el contacto temprano piel a piel comience inmediatamente tras el nacimiento, al colocar al recién nacido desnudo en posición decúbito ventral sobre el torso desnudo de la madre. Esta práctica basada en el contacto íntimo en las primeras horas de vida puede facilitar la conducta materno-neonatal y las interacciones a través de estímulos sensoriales como el tacto, el calor y el olor. Además, el contacto piel a piel está considerado un componente importante para el inicio satisfactorio en la lactancia. OMS
Mejora los resultados maternos en función de la satisfacción, el estado de confianza en sí misma y la seguridad en ser madre. No obstante, según los hallazgos de la revisión, el contacto piel a piel entre madres y neonatos tras el nacimiento reduce los llantos, mejora la interacción de la madre con el recién nacido, mantiene más caliente al neonato y ayuda a las madres a amamantar satisfactoriamente. Además, cabe destacar que no se identificaron efectos negativos importantes.
... Los indicios adicionales del tacto, el olor y la temperatura que permite el contacto piel a piel pueden favorecer el inicio del neonato en la lactancia. De modo que esta práctica debe considerarse una intervención beneficiosa, económica y factible para fomentar la lactancia tras el nacimiento, especialmente, en lugares que carecen de agua potable y de condiciones de salubridad donde la lactancia puede salvar vidas. Además, en un estudio reciente realizado en Ghana3, se mostró que el fomento del inicio temprano en la lactancia ofrece la posibilidad de hacer una gran contribución al logro de los objetivos de desarrollo del Milenio respecto de la sobrevida del niño. Se podría evitar el 16% de las muertes neonatales si se amantara a todos los neonatos a partir del 1.º día de vida y el 22% si se lo hiciera dentro de la primera hora."


La madre es enviada a recuperación y el bebé a observación, en la mayoría de los hospitales privados.

Quisiera retomar nuevamente lo que he encontrado en mis libros de partos de perros:
"Deja que los instintos naturales de la perra prevalezcan ¡No interfieras!"
"No creo en el concepto y en la práctica de tomar la responsabilidad de la perra. Creo que reduce el instinto canino natural y su conducta materna. Si no permitimos a la perra hacerse cargo de sus cachorros, ¿estaremos produciendo una linea de inválidas maternales? Sugiero que la ayuda veterinaria debe limitarse a cuando un cachorro o la perra están en riesgo "
Normalmente en la mayoría de los hospitales privados, la madre y el bebé son separados, justo en el momento en que deberían estarse conociendo y practicando para lograr la lactancia materna. En lugar de estar juntos, la madre está ansiosa después de la recuperación por conocer a su bebé, y su bebé está llorando, perdiendo valiosas calorías en una cama dura, sin contención alguna, y probablemente recibiendo algún biberón que perjudicará su habilidad de prenderse al pecho por lo menos temporalmente y desafortunadamente en muchos casos definitivamente.

Además, es probable que ciertas intervenciones sencillas posteriores al parto, como el alojamiento conjunto temprano, el contacto piel a piel y el apoyo a la madre, tengan el mayor impacto en el inicio temprano de la lactancia.

Las madres tienen el derecho de amamantar a sus hijos, y la lactancia materna es un componente fundamental de las medidas que deben tomarse para garantizar que se respete el derecho de todos los niños a la alimentación, la salud y la atención. Sin embargo, las mujeres aún luchan por obtener los derechos de la maternidad. Es necesario implementar métodos que permitan que las mujeres puedan continuar con una alimentación óptima y que las protejan de las presiones para retornar al trabajo en forma temprana. Estas complejas presiones sociales y culturales generalmente se ven exacerbadas por el consejo médico incorrecto por parte de trabajadores de la salud que carecen de destrezas y capacitación adecuadas para brindar apoyo a la lactancia materna. 

Es muy difícil tener un buen inicio de la lactancia materna si nuestro bebé está alejado de su madre, recibiendo biberones. Muchos hospitales privados permiten el alojamiento conjunto, pero no sin antes apelar nuevamente al miedo de la reciente madre: la hacen firmar un papel en donde la responsabilizan de su hijo. (¿en que momento una madre NO es responsable de su hijo, me pregunto?)

Por otro lado, es necesario decir que muchas enfermeras y médicos no cuentan con capacitación de lactancia materna, por lo que hacen comentarios a la nueva mamá de que supuestamente "no tiene leche aún"
o que "el bebé no se llena" cuando la realidad es que la primera leche que se encuentra en el pecho de la madre, llamada calostro, es fundamental para proteger al bebé de enfermedades. Si te separan de tu bebé puedes extraerte manualmente el calostro y dárselo en cucharaditas

Es bueno de antemano investigar si en el hospital donde pensamos dar a luz se permite estar con el bebé, y en que momento se puede interrumpir el alojamiento conjunto, que políticas tienen acerca del uso de biberones y si fuera realmente necesario, si un suplemento se le puede dar al bebé en vasito, en lugar de biberón.

Otra cuestión en donde se le quita el poder a la reciente mamá es en su capacidad de interpretar las señales que recibe de su bebé en cuanto al hambre, o saciedad, cuando es instruida en dar el pecho "cierta cantidad de minutos" cada cierta cantidad de horas. Cualquier persona que tenga conocimientos mínimos de lactancia materna sabe que no se puede decir en cuanto tiempo un bebé logra extraer la leche de su madre y saciarse, ni que se debe limitar la cantidad de tomas al pecho. Lo ideal es fijarse que el bebé tome pecho por lo menos 8 veces cada 24 horas, pero si toma más seguido es mejor, para que la madre tenga una abundante producción de leche.


Los primeros días el pecho de la madre contiene calostro y el estómago del bebé es muy pequeño por lo que se alimentará muy frecuentemente y esto es lo deseado y esperado.

Las mujeres podemos informarnos y exigir la mejor atención durante nuestros partos, pedir y sugerir lo que deseamos llevar a cabo cuando nuestro bebé nace.


La recomendación actual de la OMS para las madres es practicar la lactancia exclusiva desde el nacimiento del neonato hasta los seis meses, sin otros líquidos ni alimentos sólidos adicionales que no sean medicamentos o vitaminas. Después de esa edad, es posible introducir alimentos complementarios inocuos y adecuados, pero la lactancia a libre demanda debe continuar hasta que el niño tenga dos años de edad o más (1).

Es increíble que los animales sean tratados con más respeto cuando dan a luz y me doy cuenta de que diferentes somos tratadas las mujeres en nuestros partos, en donde nos dicen: "¡¡puja ahora!!, no te muevas, no comas, cállate y no grites. Nos inmovilizan con nuestras partes privadas al aire, entran y salen personas ajenas, introducen sus dedos en nuestro cuerpo, estamos recostadas sobre nuestra espalda contra una cama, siendo lo más incómodo cuando uno está enormemente embarazada, con las piernas sujetas en artilugios metálicos. Es INCREIBLE como las mujeres somos humilladas y desvalorizadas durante nuestros partos, se nos arrebata nuestro papel protagónico, se nos infantiliza, haciéndonos creer que pasamos por una grave enfermedad; como es diferente en los libros de perros que he leído; y lo que es más increíble: Las mujeres lo permitimos y además creemos que es lo mejor.

Tu puedes informarte y exigir. Tu puedes decidir como es que quieres que transcurra uno de los más importantes trances por los que pasarás cuando des a luz a tu hijo.

1 comentario:

Rossy Rentería dijo...

¡woow! me he quedado sin palabras, mañana me toca cita con mi ginecólogo, y después de leer esto, creo q hay muchas cosas que quiero preguntarle y sugerirle mínimo por el dinero q voy a pagar en mi parto. Valiosa VALIOSA información.

¡Carga a tu bebé!