05 septiembre 2017

Femina Sapiens cuidando bebé

Kay S. Hymowitz
Traducido por Ana Charfén, IBCLC.

Femina Sapiens cuidando bebé

El conflicto entre criar y la profesión está grabado en el cerebro femenino.


En la lucha por la igualdad entre los sexos, todo se reduce a la maternidad, ¿No es así? Consideremos un artículo reciente de Hanna Rosin en The Atlantic. Rosin encuentra que amamantar a su bebé le impide regresar al trabajo que disfruta, a pesar de su plan de un matrimonio igualitario. "Fuimos criados para esperar que la co-crianza era una meta posible de lograr", se lamenta, sin embargo de que la lactancia materna la ata a ella y no a su esposo a su bebé. Ella peina a través de las investigaciones en los beneficios para la salud del amamantar a los bebés y construye un caso convincente de que en realidad no son tan fuertes como los expertos insisten. ¿Así que deja de amamantar? No lo hace - a pesar de que admite, " No estoy realmente segura de por qué".

Rosin es una escritora reflexiva, lo que hace su aturdimiento aún más confuso. Ella es, después de todo, una mamífera, un miembro de una especie que evolucionó teniendo glándulas mamarias, ¿no hace que esto tenga con más probabilidad algún impacto en su experiencia de vida? Por supuesto, no es la única en evitar esa conclusión, la ciencia evolutiva ha sido un tema tan fastidioso para las feministas como para las internas de las escuelas rurales en Texas. Las feministas consideran la identidad sexual como una "construcción social", una construcción humana -o más precisamente, una invención de los varones -.

Los científicos evolucionarios, por otra parte, creen que tenemos características genéticas tanto físicas como psicológicas que resultan en adaptaciones milenarias a nuestro ambiente natural. Donde las feministas ven sociedad, los evolucionistas ven naturaleza.

Especialmente irritante para las feministas ha sido el campo de la psicología evolutiva, que propone que la evolución ha moldeado fundamentalmente el comportamiento sexual y reproductivo humano - comportamiento que a menudo parece conformar los peores estereotipos. Así que la escritora de ciencia del New York Times, Natalie Angier refiere acerca de las explicaciones evolucionarias de por que los hombres mayores prefieren mujeres más jóvenes, como "cuentos" dichos por los "evo-psicos". Recientemente en Newsweel, Sharon Begley criticó las apologías inspiradas en la psicología evolucionaria acerca del mal comportamiento de los semejantes de John Edwards y Eliot Spitzer antes de alegremente pronunciar el campo tan muerto como un dinosaurio.

Begley tiene razón de que la psicología evolucionaria popular a menudo tiene aproximadamente la misma relación a la ciencia como un capítulo de los Picapiedra lo tiene hacia la Era del Pleistoceno. Pero ella se equivoca al decir que este campo de la psicología va en picada. De cualquier manera, los descubirmientos recientes en primatología, neurociencia y genética le han dado a la psicología evolutiva nueva vida. Los científicos en estas áreas, muchas de ellas mujeres, le han dado sustento a algunas ideas profundamente controversiales acerca de las diferencias entre los sexos. Entre las más preocupantes para las mujeres como Rosin, están que entre el conflicto interno entre criar a los hijos y la independencia puede haber una batalla entre dos poderosas fuerzas evolutivas.

Si hay alguna parte del pensamiento evolutivo que proporcione malas noticias para las feministas de todo el mundo, es la teoría de la inversión de los padres, una idea originalmente propuesta por el profesor de Harvard Robert Trivers. Trivers ha intentado clarificar la teoría de Darwin de la seleción sexual, de la siguiente manera: las hembras de casi todas las especies son más particulares acerca de sus parejas de lo que son los machos. Eso significa que los machos deben competir por la atención de las hembras, de ahí las colas de los pavorreales y las hermosas canciones de los pájaros machos.

Pero ¿por qué las hembras deberían ser más exigentes que los machos? En 1972, Trivers ofreció una respuesta. El observó que en casi todas las especies, son las hembras las que gestan a los pequeños. Cuando un animal amamanta a sus crios, como es el caso de los mamíferos, eso es parte de la descripción de puesto de las hembras. Es también que casi todas las hembras son las que alimentan y cuidan a los hijos. De hecho, las hembras hacen casi todo lo que incremente la supervivencia y el eventual éxito reproductivo de sus hijos. Trivers concluyó, con suficiente lógica, que siendo el sexo con mucho más que perder en gestar y alimentar, las hembras manifiestan más interés en sus pequeños. Las hembras, como el lo dice, "invierten" más que los machos - y eso incluye ser cuidadoso acerca de sus parejas sexuales, los padres de sus hijos.

Muchos científicos incluyendo el gran número de expertas femeninas que han entrado a este campo en los últimos 35 años, han tenido suficiente tiempo para comprobar la debilidad de la teoría de Trivers de la inversión en la crianza. Y encontraron algunas. Por un lado, las hembras no siempre invierten mucho tiempo con sus hijos como dice la teoría de Trivers que debería ser. En condiciones de escasez extrema, por ejemplo, las madres abandonan e incluso matan a sus bebés. La bióloga Marlene Zuk también ha notado que los simios que no tuvieron cuidado materno, muestran menos interés en sus pequeños. Además algunos hombres a veces son de los que invierten mucho en la crianza. En Why Sex Matters, la zoologa Bobbu Low cita un número de especies, incluyendo de manera notable la mantis religiosa, cuyos machos no solo invierten sino que se sacrifican. Después del apareamiento, la hembra le arranca la cabeza al macho. (Los investigadores mantienen que es solo si ella tiene hambre).

También es el caso, de que algunas hembras que invierten mucho en la crianza a veces son promiscuas, aunque según la teoría general de Trivers, solo si eso beneficia a sus pequeños. Una de las estudiantes de Trivers, la primatóloga Sarah Blaffer Hrdy, descubrió que las hembras del langur Hanuman de la India, copularán con un gran número de machos externos. Los langures machos a menudo entran en la tropa y matan a los bebés lactantes, evidentemente esperando que las madres sin hijos estén disponibles con ellos para aparearse. Al ser promiscua, una hembra langur se involucra en una lista contraestrategia. Ella crea el equivalente de una duda autoconsciente en los machos agresivos, de que pudiera ser su bebé, que llevara sus genes, haciendo menos probable que los machos los maten.

Como teoría, la inversión de los padres es más un adendum a la selección natural de Darwin original. El que sea de los padres, lo cual casi siempre quiere decir de la madre, esta inversión gobierna la reproducción y el apareamiento. La profunda conexión de la hembra con sus criaturas es la piedra Rosetta del comportamiento sexual femenino. Los científicos evolucionarios están en desacuerdo en algunos detalles de la selección sexual, pero con todas sus implicaciones poco confortables, la teoría de la inversión paterna ha estado mayoritariamente libre de disentimiento. Tal como todo los científicos han firmado de que según Trivers, lo básico en la naturaleza, las hembras son las que siempre actúan así con sus hijos.

La noción de que las hembras invierten más en sus hijos que los machos se confirma con los descubrimientos en bioquímica y neurociencia, cuando estas disciplinas clarifican el rol de las hormonas, -particularmente testosterona y oxitocina- en el comportamiento sexual y reproductivo. Como la hormona sexual masculina, testosterona, la oxitocina se produce en el hipotálamo. Pero en otros aspectos, es la anti-testosterona. En lugar de causar agresión, promueve el apego, reduce el miedo y conduce a sentimientos de placer y bienestar. La testosterona aparece en los machos en niveles más altos que en las hembras; la oxitocina, por otro lado, es más prevalente en las hembras. Las mujeres tienen muchos más receptores para la oxitocina en sus cerebros que los hombres, y esos receptores se activan durante el orgasmo, el parto y la lactancia, dando señales de que a nivel biológico, las fronteras que muchos de nosotros tomamos como axiomas entre el placer sexual, la reproducción y la maternidad en realidad no son tan claras. Hrdy va aún más lejos que concluye que el momento después del orgasmo es más maternal, que una respuesta sexual. En las hembras, en otras palabras, la necesidad maternal moldea la urgencia sexual.

La oxitocina podría explicar lo que Katie Roiphe, una profesora de periodismo en la Universidad de Nueva York quiso decir cuando, en un ensayo reciente, describió una adicción a su bebé recién nacido que la dejó indiferente ante el trabajo. Muchas lectoras femeninas se sintieron perturbadas: Roiphe estaba alimentando el culto a la maternidad, dijeron; el amor maternal no es tan interesante ni útil para las mujeres de hoy en día.

Pero de seguro vale la pena entender las fuerzas naturales en el trabajo en nuestras experiencias diarias. La psicología evolucionaria nos dice que nuestros sistemas neurales evolucionaron de maneras que promovían la supervivencia. El apego materno era esencial para ese proyecto, ya que los bebés sin madres estaban en muy alto riesgo de morir.

La evolución seleccionó a las mujeres como Roiphe y Rosin, que querían cargar y amamantar a sus bebés. Como las mujeres con más receptores de oxitocina fueron más exitosas para reproducirse, tendieron a heredar los genes que aseguraron que la misma sensibilidad hormonal se encontrara en sus hijos. Por su parte, para asegurar su supervivencia, los infantes necesitaban apegarse a sus madres, no es de sorprenderse de que la oxitocina se transmite al bebé a través de la leche (Los investigadores intentan buscar evidencia de que los autistas, que tienen problemas para apegarse emocionalmente con otros, tienen niveles anormalmente bajos de oxitocina)

Puede o no que haya un instinto maternal -como muchas mujeres académicas, Hrdy objeta el término- pero si hay una hormona que provoca practicamente lo mismo. Inclina a las mujeres a alimentar, apapachar y emocionarse con sus bebés, y deja a los hombres en paz.

Si esa fuera la historia completa de la psicología evolucionaria acerca de las mujeres, entonces sus expertos estarían proclamando el patriarcado como nuestro destino, lo cual no tienden a hacer. De hecho, mientras que los neurocientíficos y los genetistas arman la evolución del cerebro humano, se hace más claro que, si es natural para una mujer volverse loca con sus bebés, también es natural para una mujer estar a la cabeza del departamento de estado. El mismo cerebro humano femenino que está lleno de oxitocina es, como el cerebro masculino, una máquina fantástica y compleja, capaz de razonar, resolver problemas de manera innovadora y maniobrar entre ambientes sociales altamente variados, ya sea grupos de madres, una oficina corporativa o el congreso.

Los humanos son llamados Homo Sapiens por buenas razones. Nuestros cerebros evolucionaron para ser proporcionalmente más grandes que cualquier otro animal, y hablando de materia gris, el tamaño importa. El espacio craneal humano está lleno de una corteza prefrontal densa y conectada, que nos permite crear oraciones y párrafos, pensar de manera abstracta y planear para la junta de mañana o las vacaciones del año que entra, todas ellas actividades cognitivas fuera de la capacidad de cualquier animal. La corteza también es donde nace la cultura humana. Cuando observas una fotografía del Taj Mahal o vas a una producción de sueño de una noche de verano, agradécele a la evolución del cerebro humano. De manera relacionada, la corteza frontal le da al humano, a diferencia de los animales, la capacidad de controlar los instintos del sistema límbico,  ya sea la segunda pieza de pastel de chocolate, o la morena detrás del mostrador del Starbucks. La proxima vez que vayas al zoológico, observa la ceja baja  del chimpancé, luego observa tu propia frente abultada, Esa, listo lector, es la corteza frontal.

La corteza frontal es la razón de que la selección sexual no proporciona el comportamiento rígido para los humanos como lo hace con los animales. El cerebro del chimpancé no les deja elección al macho y la hembra reproductiva de cómo hacer su asunto. Son los hombres los que han inventado todo, desde los matrimonios de amor al purdah, de los burdeles a los conventos.

Los psicólogos evolucionarios a veces son acusados de no dar suficiente valor a la flexibilidad del cerebro humano, en su libro reciente Mothers and Others, por ejemplo,  Hrdy argumenta que justo como los machos animales no atienden a sus infantes, no se puede esperar que los padres humanos se queden por mucho tiempo. Por lo menos, los científicos pueden describir al cerebro como predispuesto químicamente y neurológicamente a ciertos comportamientos -apapachar a los bebés en el caso de las mujeres por ejemplo- y ser capaces de adaptar esos comportamientos a ambientes enormemente variados. A veces esos ambientes cambian la química del cerebro un proceso que el escritor Matt Ridley describe como “naturaleza contra nutrición .” Cuando Hrdy habla de la falta de responsabilidad de los hombres, ella subestima la presión ambiental de las normas sociales. La historia humana sugiere que las normas sociales, especialmente el universalmente presente matrimonio, puede reforzar los lazos del padre hacia sus hijos, lo cual puede convertirse en la arquitectura neural del macho. Recientemente los neurocientíficos han descubierto evidencia de que el nivel de la testosterona de los hombres casados cae con el nacimiento de su bebé.

De manera similar, las hembras se adaptan a sociedades complejas que dan valor al pensamiento abstracto y a las habilidades organizacionales. Pero solo lo pueden hacer cuando las condiciones del medio ambiente son correctas, como en el mundo desarrollado actualmente, Nuevamente, podemos agradecer a la madre naturaleza -O más precisamente a la corteza frontal. Los humanos hemos sido capaces de transformar el ambiente en el cual nos apareamos y reproducimos, expandiendo las oportunidades para las hembras de emplear sus tres libas de musculo cerebral,  Mucha gente apuntaría a la invención de la píldora de control de la natalidad como uno de los momentos clave en la transformación cultural que culminó con este ecosistema contemporáneo. Pero otras invenciones humanas fueron vitales también.

Dos papeles recientes de economistas hablan de esta historia, en uno, un papel de trabajo del Buró Nacional de Investigaciones Económicas, Stefania Albanesi y Claudia Olivetti muestran como el cuidado infantil fue solo una de las razones por las cuales las mujeres estuvieron limitadas al hogar; las enfermedades y daños causados por el parto también les cerraban puertas. Considera una mujer típica nacida alrededor de 1900, escriben las autoras. Se casaba a los 22, y daba luz a más de tres niños vivos entre la edad de 23 y 33. El número alto de mortalidad infantil implicaba mayor numero de embarazos, así que estaría embarazada el 36 por ciento de ese tiempo. Los riesgos de salud relacionados con el embarazo y nacimiento eran severos. Septicemia, toxemia, hemorragias y labor obstruida podían dar pie a incapacidades y en extremos, a la muerte, No solo fue la píldora, luego antibióticos, bancos de sangre, mejoras en el cuidado prenatal y obstétrico, y la producción masiva de f'órmula infantil cambiaron fundamentalmente el ambiente humano de manera que se colocó el logro contemporáneo de la mujer.

Máquinas inventadas por el cerebral homo sapiens también revolucionaron al sexo femenino. Hasta 1900, la mayoría de las personas del mundo occidental vivían en condiciones parecidas al Africa Sub Sahariana y el Medio Oriente hoy en día. Pocos tenían acceso a la electricidad, solo un cuarto de los hogares americanos tenía agua corriente. En este ambiente, las mujeres americanas hacían lo que una mujer atada a su domicilio y con más de tres hijos siempre han hecho: cocinar, hacer y limpiar ropa, traer agua, etc. Pero para la mitad del siglo XX, la innovación humana había aligerado considerablemente estas labores. Utilizando datos del censo de USA, la economista Emanuela Cardia de la Universidad de Montreal mostró cómo la tecnología casera incluyendo los electrodomésticos y la plomería jugaron un rol significativo en mover a las mujeres a la fuerza laboral.

Así que en el siglo XX, la hembra con su grande cerebro, -Femina Sapiens, si te gusta- se encontró viviendo en un habitat muy cambiado, libre de infecciones, niños no planeados, coser, hacer pan y viajes al pozo. Estaba lista para usar su cerebro de nuevas maneras,  coincidiendo con el momento cuando los trabajos gratificadores intelectualmente de una economía avanzada se estaban haciendo más comunes. Es una buena coincidencia que mujeres exhibieron los dos papeles mencionados. Los hombres inventaron el antibiótico y la máquina lavadora; hoy mujeres en departamentos de economía calculan los beneficios de esos descubrimientos para su sexo. Mejor aún, pueden hacer futuros descubrimientos en laboratorios y departamientos de investigación y desarrollo (El que su ser cognitivo las haga inclinarse menos a llevar a cabo tales labores científicas, se mantiene como un desacuerdo intenso entre los científicos). En 2007 un papel de los economistas Justin Wolfers y Betsy Stevenson notó que las mujeres jóvenes le dan más importancia ahora que en el pasado al "ser exitosas en su campo de trabajo", "Ser capaces de encontrar trabajo constante," "hacer una contribución a la sociedad", "Ser un líder en mi comunidad". Dados su nueva ecología cultural y su arquitectura neutral, tu difícilmente podrías llamar esto como algo no natural.

Pero tu podrías llamarlo problemático, como las nuevas madres Rosin y Roiphe están descubriendo.  La mujer contemporánea está en una encrucijada, Su cerebro (puesto de manera cruda su hipotálamo) está en lucha con su cerebro (de manera igualmente cruda, su corteza frontal). Quiere dos cosas a la vez, y a menudo son contradictorias. Para complicar más su vida, la corteza frontal de sus propios hijos tomará por siempre -muchos dicen más de 20 años- para desarrollarse por completo. Eso significa que va a enfrentar muchos más años con hijos dependientes que las hembras de otras especies que no pueden escribir briefs o pintar cuadros, y aún así no tienen otra cosa que hacer con su tiempo. ¡Eso es injusto!.

Y hay otra pastilla amarga para las mujeres: las sociedades más complejas como la nuestra requieren cortezas frontales más altamente desarrolladas. Para que te vaya bien en la compleja economía, los niños deben pasar por muchos años de entrenamiento intensivo. La ironía final para Femina Sapiens es que ella puede encontrarse a si misma sacrificando muchos logros para criar a los hijos que van a inventar soluciones para generaciones futuras de mujeres.

Si la sociedad humana puede a veces reconfigurar la biología -al curar la polio e incrementar la fuerza atlética, por ejemplo- ¿podría reconfigurarse la selección sexual para que los padres y las madres puedan invertirse de manera equitativa en sus hijos pequeños? No tenemos mucha evidencia para pensarlo. Hasta la mitad de los 1990´s, los padres suecos tenían 9 meses de descanso después del nacimiento de un hijo, y en teoría tanto las madres como los padres podían usarlo; en la práctica podría llamarse postnatal materno.

Frustrados de que tan pocos padres tomaran ventaja de esa política, el gobierno Sueco cambió el modo como funcionaba: los padres tomarían un mes de descanso (o dos desde 2002), y no se les permitía transferirlo a sus esposas. Los resultados fueron justo lo que los psicólogos revolucionarios hubieran predicho. Para 2004, solo el 20% de los padres estaban tomando los dos meses. En contraste, una gran mayoría de madres usaron por completo su periodo de maternidad. Islandia lanzó un esfuerzo similar para equilibrar la inversión parental; los padres ahí están haciendo más, pero nunca tanto como las madres.

El predicamento de Fémina sapiens causa retos prácticos inmensos que deberían ser sujeto de debate público. ¿Cómo hacemos más fácil para las mujeres que trabajan que quieren más tiempo para invertir con sus hijos pequeños para que trabajen medio tiempo o regresen a su trabajo después de un descanso largo? ¿Cuál es el rol del gobierno en todo esto?

Mientras, puede ayudar si la mujer entiende el predicamento filosóficamente Desde sus inicios, mucha gente ha objetado a la teoría revolucionaria como reduccionista y que no toma en cuenta el lugar especial que la humanidad tiene en el cosmos. Yo lo veo de manera diferente. Como ese Freud casi contemporáneo, Darwin nos muestra que somos profundamente misteriosos ante nosotros mismos. Los humanos vivimos en muchos niveles: Algunos son únicos para nosotros, pero otros nos conectan con nuestros ancestros primordiales y de hecho al mundo natural en si mismo. "cuidar al bebé -físicamente, drenante, emocionante - es más como la granja" escribe Roiphe, "Seguir los ritmos de la tierra, despertarse al amanecer, ver el maíz sonrojarse al salir el sol. No es como escribir". Hay algo emocionante en el misterio de esa experiencia.

"Hay una grandeza en esta visión de la vida," Escribió Darwin en una oración muy citada durante este, su aniversario 200. "de un comienzo tan simple, las más hermosas e interminables formas han sido maravillosas y siguen evolucionando." Y también, la Fémina sapiens.

Kay S. Hymowitz es una editora que contribuye en el City Journal y el William E. Simon Fellow en el instituto Manhattan. Su último libro es Matrimonio y castas en America


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