25 junio 2018

Los efectos en la mente de los niños separados de sus padres en la frontera México-USA

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Por Ana Charfén, IBCLC.

Con desgarro leemos lo mucho que aparece en las noticias acerca de la separación que dolorosamente tienen que padecer miles de niños hijos de migrantes en la frontera de México con Estados Unidos. Sin embargo, poco podemos visualizar de la realidad de esa nefasta práctica que se está llevando a cabo contra los más vulnerables, los hijos de las personas que huyen de sus países porque no tienen nada que perder.

Es importante tener en cuenta la perversidad de esta práctica, para tomar medidas para subsanarla lo antes posible.

El apego a las personas que amamos es un derecho humano
Recientemente llegó a mi atención un artículo de Psychology Today, en el cual 40 investigadores nos explican las razones por las cuales el apego es un derecho humano y la separación claramente es un error.

Ya tenemos 75 años de saber que la separación abrupta y prolongada de los niños pequeños de sus padres tiene graves consecuencias, tales como depresión, ansiedad y cambios del comportamiento. En 1952 Bowlby dejó claro que "hay evidencia de que la separación de los niños pequeños de sus madres puede elevar disturbios psiquiátricos".

Más recientemente también hemos descubierto que esas separaciones impactan de manera negativa el desarrollo del cerebro, el aprendizaje y la salud física.

Cuando separamos a un niño de sus padres, pasa por 3 fases, protesta, desesperación y desapego (desprendimiento). Esto sucede durante separaciones rutinarias, aunque los niños estén bien alimentados, cuidados y tengan un lugar agradable donde estar.

El impacto de esta separación se puede atenuar si hay una persona conocida y amorosa presente. También si el ambiente se mantiene constante y se permite que se vuelva a crear la confianza poco a poco entre los padres y los niños al reunirse. Si los padres se sienten asustados o indefensos, el impacto en el desarrollo de los niños se exacerba.

Cuando el gobierno separa a los niños de sus padres, la situación ya se encuentra emocionalmente exacerbada. El ambiente es desconocido para el niño. No hay abuelos, tíos o parientes que consuelen al niño cuando sus padres no están. La reunión no sucederá en un ambiente óptimo.

El terminar con las separaciones es absolutamente necesario, pero también lo es, la manera como esos niños se reunirán nuevamente con sus padres.

¿Por qué la separación de los niños de sus padres es una fuente de angustia grave?

Porque los seres humanos estamos diseñados para sentir de esa manera,  cuando los animales sociales como los seres humanos, son separados de su grupo, es más probable que se conviertan en presas y menos probable que se reproduzcan.  Una revisión de 208 estudios al respecto, encontró que casi todo el estrés social está relacionado con sentirse excluido del grupo. Sin embargo los que más padecen ese estrés son los bebés.

Los humanos no corremos a nuestra madriguera cuando estamos asustados, cuando somos muy pequeños, lloramos llamando a nuestros padres, más tarde nos arrastramos hacia ellos, luego corremos hacia ellos. No importa si nuestros padres son buenos o no tanto, nuestras mejores posibilidades de  sobrevivir son al acercarnos a nuestros padres, ya que somos la especie que tenemos el periodo más largo de inmadurez física. El quedarnos solos es inherentemente peligroso, ya que nos da la señal de que puede suceder más peligro. Si su madre no está, ¿Como puede un bebé encontrar comida, refugio, o estar protegido? El estar solos hace que nuestro cerebro grite ¡PELIGRO; PELIGRO! a lo cual nuestra biología responde.

Cuando nos asustamos, la manera más eficiente de reducir la angustia es acercándonos a nuestra madre, pero si no podemos hacerlo, nuestro cuerpo reacciona. El sistema nervioso simpático se activa, el corazón late más rápido y las hormonas del estrés se vierten en nuestra sangre. Con el tiempo, demasiada exposición al estrés cambia la arquitectura de nuestro cerebro, nuestros niveles de ansiedad y nuestra habilidad para pensar y aprender efectivamente.

Aún para los animales que no encuentran la separación de los padres tan terrorífica como los ratones, la separación de la madre de los críos puede tener consecuencias neuroanatómicas relacionadas con la memoria, la regulación del estrés, el uso de alcohol y la manera de criar a los hijos en la siguiente generación. En algunos estudios incluso la separación de horas tiene consecuencias para toda la vida. Como se reconocen los efectos dañinos de la separación, los consejos de ética ordenan que los investigadores sigan ciertas reglas para separar a los bebés primates de sus madres.

¿Deberíamos permitir menor protección para las familias de migrantes indocumentados que para los animales de laboratorio?

Existe una prueba diseñada por Mary Ainsworth, llamada la Situación extraña, durante la cual en un ambiente controlado, se separa a la mamá de su bebé para medir la reaccion de ambos ante la separación y determinar el tipo de apego que tiene el bebé hacia su madre. Se hace a través de una cámara y se toma nota de la reacción ambos. Se tiene cuidado para no causar un exceso de estrés al bebé permitiendo la separación  solo por 3 minutos, para no crear una situación demasiado estresante para el bebé.

Tristemente, estas separaciones de 3 minutos son un llanto lejano  de las escenas que padecen los bebés en la frontera de Estados Unidos.

Los bebés no entienden que su mamá se fue, ellos sienten como si su mamá hubiera muerto, tan grande es sus sentimiento de pérdida.

No se puede hacer suficiente énfasis en la importancia de mantener la las familias unidas en épocas estresantes. De hecho el peor castigo que pueden sufrir los criminales en la carcel es el confinamiento solitario.

Reconocer el impacto que la separación prolongada tiene en los niños, debería hacernos sentir obligados de terminar con esa separación lo antes posible y que la reunión se haga en el ambiente más favorable.
Adaptado del texto de

Jessica L. Borelli Ph.D.

https://www.psychologytoday.com/us/blog/thriving/201806/separation-is-never-ending-attachment-is-human-right

¡Carga a tu bebé!